Era evidente que el planteamiento del técnico Miguel Ángel Lotina, que estaba sancionado y tuvo que sentarse en el palco de Riazor, nada tenía que ver con el del encuentro de hace quince días en Noruega. Fue Omar Bravo el que dispuso de la primera ocasión de peligro, aunque no acertó con la portería rival por un inoportuno resbalón cuando ya encaraba al guardameta del Brann.
Las internadas de Lafita eran continuas por la banda izquierda, pero sus centros no tenían rematador y sus disparos no encontraban portería. El primer tanto de la noche no se hizo esperar. Colotto desviaba a la red un córner botado por Riki desde la parte izquierda y ponía a la eliminatoria una emoción de la que carecía al inicio del encuentro.
Fue en este momento cuando el Brann Bergen decidió dedicar su trabajo a las tareas defensivas y regalar al Deportivo toda la posesión esperando alguna genialidad en ataque de su delantero Huseklepp, que ya en el partido de ida había deslumbrado con su fantástico juego.
Cuando los ataques del Deportivo eran constantes y parecía que el gol que igualaría la eliminatoria no tardaría en llegar, se complicaron las cosas para los coruñeses con la expulsión de Riki tras ver dos tarjetas amarillas en tan solo dos minutos, la segunda de ellas por una inocente mano. Pese a lo adverso de la situación el Deportivo no bajó la intensidad en su juego y, dirigido por un activo Angel Lafita y con el incesante apoyo del público, insistió con sus ataques por la banda izquierda, en la que encontró un auténtico filón.
El Depor logra el pase gracias a un inspirado Aranzubia en los penaltysEl dominio en la zona central del Deportivo también fue la tónica habitual en la segunda mitad, sin demasiadas complicaciones en defensa pero con enormes dificultades para crear peligro dada la superioridad numérica del Brann en su zaga y los numerosos fueras de juego en los que caían los delanteros, alguno bastante dudoso.
Las escasas apariciones de los noruegos en ataque, en su mayoría por la banda izquierda de Hoen Petter Vaagan, provocaron nervios en el entregado público de Riazor, pero sólo fueron un espejismo ante el dominio territorial blanquiazul. Con la entrada de Mista por Omar Bravo el Deportivo ganó en juego aéreo y el murciano a punto estuvo de cabecear a gol un centro que, cómo no, llegaba desde la banda izquierda en el minuto 65.

El asedio del Deportivo era constante y el dominio volvió a verse reflejado en el marcador en el minuto 75, con un nuevo gol de Colotto, de cabeza y a la salida de un córner, de similares características que el primero. La eliminatoria estaba igualada. Colotto debutaba en Riazor enmendando a base de goles los errores cometidos en el encuentro de ida y provocando el entusiasmo en un público que desde el primer momento creyó en la remontada.
Brann gozaba de superioridad numérica, pero manten¡a su estilo de juego al contraataque y era superado en todo momento por un Deportivo que no se conformaba con llegar a la prórroga y quería cerrar la eliminatoria en el minuto 90, aunque a pesar de los intentos de Verdú y de Mista no lo iba a conseguir.
En la prórroga el Brann Bergen demostró que el desgaste realizado era inferior al de su rival y, en cierta medida, impuso su poderío físico en la zona central favorecido por un Deportivo que comenzaba a acusar el esfuerzo tras jugar más de una hora con un futbolista menos.
En el 98, Bakke pudo sentenciar la eliminatoria a favor de los noruegos con un centro desde la banda que se fue envenenando y, tras golpear el larguero y rebotar en Aranzubia, se marchó a córner.
El centrocampismo, el cansancio y la conformidad se dejaron ver en la segunda parte de la prórroga, quince minutos interminables para un agotado Deportivo y un incapaz Brann Bergen que decidieron todo en una tanda de penaltis en la que surgió el acierto de Daniel Aranzubia para clasificar al conjunto coruñés.