Huelga agraria en Argentina
viernes 03 de octubre de 2008, 04:32h
Desde primera hora de hoy –hora Argentina- hasta la medianoche del miércoles, los productores agropecuarios argentinos volverán a protagonizar una huelga, la quinta desde que comenzó su particular pugna con Cristina Fernández Kirchner. A lo largo de estos días, se paralizará la producción y comercialización de grano o ganado vacuno y el martes está previsto que se instale una carpa frente al Parlamento argentino.
El campo ha sido la pesadilla recurrente de la presidenta argentina desde que en marzo de este año dictó una resolución por la que se gravaban las exportaciones de grano y soja. Esta decisión desató una enorme movilización por parte de todos los productores agrarios, que no son sólo los grandes latifundistas que gusta señalar al matrimonio Kirchner. Y es que, gran parte de los productores que se echaron a las calles y a las carreteras en su día, son propietarios medianos, muchos de los cuáles en su momento se vieron obligados a abandonar los negocios ganaderos, precisamente, por las políticas irresponsables y arbitrarias de Néstor Kirchner, antecesor de su mujer.
Finalmente, después de que el país estuviera prácticamente paralizado durante meses, el Parlamento no convalidó la medida, pero la enorme brecha entre el campo y el Ejecutivo no está cerrada, como demuestra el paro que hoy comienza. Los productores agropecuarios denuncian que sus problemas van más allá que los impuestos a las exportaciones y que se enfrentan, hoy por hoy, en la caída de precios de las materias primas a nivel internacional y la enorme sequía que afecta al país –la peor en cien años-.
Cristina Fernández, que en breve hará un año como Presidenta al frente de Argentina, se ha enfrentado a lo largo de estos doce meses a importantes conflictos con una gestión que los ha complicado en lugar de resolverlos. El oscuro caso de los maletines con dinero de Chávez para sufragar su campaña no sólo sigue coleando, sino que las revelaciones son cada día más escandalosas. Asimismo, sus relaciones con España no pasan por su mejor momento y, ni qué decir, con Estados Unidos, a quien la Presidenta ha llegado a acusar de urdir un complot en su contra.
Además, tampoco ha podido –o ha querido, según se mire- deshacerse de la alargada sombra de su marido, Néstor, que ha aparecido en escena en momentos cruciales, como si aún siguiera estando al frente de la Presidencia argentina. Y es que, con los ojos cerrados, casi se podría creer que es Néstor quien sigue manejando al país, ya que los clientelismos, decretos arbitrarios y formas populistas siguen a la orden del día. En manos de Cristina está variar el rumbo y empezar a manejar, esta vez de verdad, el país de una forma seria y responsable y no como si éste fuera la hacienda particular del matrimonio. Tristemente, parece más una utopía que una realidad.