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EL DESPILFARRO DE LAS AUTONOMÍAS

miércoles 17 de agosto de 2022, 13:22h
En 1978, cuando se construyó la Transición, se pretendía que los nuevos Gobiernos autonómicos se...

En 1978, cuando se construyó la Transición, se pretendía que los nuevos Gobiernos autonómicos se acercaran a los ciudadanos y facilitaran la resolución de los problemas. En parte considerable así ha sido. Resultaría estúpido negar la evidencia. Pero algunos dirigentes pugnan por convertir a las Autonomías en carísimos Estados de pitiminí y, además, han multiplicado los gastos innecesarios y han puesto en marcha la caravana de los enchufes a parientes, amiguetes y paniaguados.

Cuando rocemos el año 2023, los funcionarios autonómicos superarán los dos millones. Una cifra atroz y una burocracia asfixiante. Según el interesante informe de Francisco Núñez, el primer trimestre del año actual contabiliza 400.000 empleados autonómicos más que en el año 2008. El gasto que el empleo público supone en las Autonomías rozará los 95.000 millones de euros, es decir, “un 48% más que en el inicio de la gran crisis económica”. Combatir el paro a través de la creación de empleo público es pan para hoy y hambruna a medio y largo plazo. La transformación de los partidos políticos en agencias de colocación puede terminar fracturando la entera democracia pluralista. La opinión pública se ha dado cuenta del despropósito. Y está cada semana más irritada.

Según algunos expertos, España no debería pasar de los 700.000 empleados públicos. Rozamos ya los tres millones y medio, que multiplican las trabas burocráticas, que atosigan a la ciudadanía y que se sufragan sangrando hasta la hemorragia a los contribuyentes.

El 78% del gasto total de las Comunidades Autónomas se destina ya a pagar nóminas. Y si no se hace una reconducción general se terminará concluyendo que el derroche de las cuatro Administraciones públicas -la nacional, la autonómica, la provincial y la municipal- es insostenible. Las cuadernas de la nave económica española están crujiendo ya por los cuatro costados. Y ningún partido propone medidas para taponar el despilfarro y evitar el naufragio que se avecina.