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TRIBUNA

Nuestro devenir social, educativo y sostenible

jueves 18 de agosto de 2022, 19:58h

A pesar de los numerosos desastres e inconvenientes que se vienen experimentando no solo en nuestro país sino en otros muchos de la comunidad internacional, derivados de la pandemia, la crisis económica, la actual guerra en Ucrania, etc. la sociedad española ha de mantener firme el pulso ante los desafíos y compromisos sociales que ha de asumir una sociedad avanzada y democrática como la nuestra.

Es por ello que nos permitimos recordar en estas líneas la necesidad imperiosa de seguir preocupándonos y progresando en temas tan importantes como la Responsabilidad social corporativa, la Sostenibilidad integral, tanto en el terreno medioambiental como económico y social, así como en la Equidad y solidaridad, tanto interna, esto es, promoviendo en nuestro propio país la solidaridad intergeneracional, así como la externa, siendo solidarios y colaborando con otras sociedades y países de la comunidad internacional, y en definitiva de la Familia humana a la que pertenecemos.

En las últimas décadas se ha venido progresando de forma clara en cuanto a responsabilidad social, tanto de las empresas o instituciones privadas, como de las entidades públicas en sus diferentes niveles. Además, los actuales desarrollos tecnológicos e informáticos pueden contribuir de forma sustantiva a la difusión y control de las actividades relativas a la Responsabilidad social empresarial o Responsabilidad social corporativa (RSC), expresión ésta más amplia y que no solamente se ciñe a las empresas sino a cualquier otro tipo de organizaciones públicas o privadas.

Además, los stakeholders o grupos de interés relacionados con dichas organizaciones están cada vez más interesados en impulsar los niveles éticos, sociales, laborales, etc. de las mismas. No olvidemos que la Unión Europea considera la RSC como una contribución fundamental para el desarrollo sostenible y equilibrado a partir de todos estos sujetos o estamentos que interactúan con la empresa: accionistas, empleados, comunidad financiera, proveedores, clientes, y la sociedad en general.

Es necesario e importante, por otra parte, que los organismos internacionales, como la Unión Europea, sigan propiciando los cauces para orientar el comportamiento ecológico de las organizaciones. O como la OCDE, que viene desarrollando recomendaciones básicas para que los gobiernos y especialmente las empresas multinacionales pertenecientes a estos países desarrollen conductas responsables y adecuadas a la legislación sobre el desarrollo sostenible. Hay otros hitos importantes en el ámbito internacional orientados a estos fines, como son el Libro verde de la Comisión Europea, que recoge una serie de directrices básicas de responsabilidad social y medioambiental para las empresas europeas, así como la Global Reporting Initiative (GRI), organización que publica una serie de pautas para mejorar la responsabilidad social corporativa de las organizaciones.

Dentro de este contexto de iniciativas y normas internacionales, es obligatorio mencionar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, que marcan un claro e importante camino para los avances sociales y sostenibles en el mundo, y que se concretan en la Agenda 2030, que recoge de una forma bastante concreta y exhaustiva las actuaciones y objetivos que progresivamente han de ir alcanzando los países de la comunidad internacional, en esos 17 grandes Objetivos establecidos por la ONU, y cuyo cumplimiento podría permitir dejar de retroceder e incluso avanzar hacia un verdadero desarrollo social y sostenible en el mundo en estas próximas décadas.

Y para contribuir a ello, creemos que sería tan sustantivo como urgente incluir en los currícula y Planes de estudio de nuestros estudiantes de primaria, de bachillerato y/o de formación profesional el estudio, análisis e incluso debates sobre estos 17 importantes ODS, ya que es necesario y muy importante que los conozcan y los asuman nuestros ciudadanos desde muy jóvenes. Al igual que ya se logró la inclusión en las enseñanzas de bachillerato de los Derechos Fundamentales Humanos de la ONU, también sería muy importante que se incluyesen ahora en los planes educativos estos importantes Objetivos de desarrollo para la sociedad y la comunidad internacional de ese mismo organismo internacional. Nos permitimos recordar aquí que la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible (que data del año 2015), estableció además de esos 17 grandes Objetivos, un conjunto de 169 metas, y que se traducen más concretamente en un total de 231 indicadores específicos, distribuidos entre los distintos objetivos y metas, y que sirven para ir realizando en cada país un seguimiento detallado del nivel de cumplimiento de los mencionados ODS.

Esperamos, en definitiva, que estás breves líneas puedan contribuir a mantener en la memoria colectiva la importancia de conceptos como la Responsabilidad social, la Sostenibilidad, los ODS, así como las pautas comunes y compartidas a nivel internacional que nos muestran el camino para ir consiguiendo esa sociedad más avanzada, solidaria y en definitiva equitativa y democrática que los ciudadanos deseamos.

Jesús Lizcano

Catedrático de la UAM y cofundador y expresidente de Transparencia Internacional España

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