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CRISIS ENERGÉTICA

La dependencia del gas ruso obliga a Europa a reabrir el debate sobre la energía nuclear

Central nuclear de Ascó
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Central nuclear de Ascó (Foto: Efe)
EL IMPARCIAL/Efe
domingo 21 de agosto de 2022, 16:37h
Actualizado el: 22 de agosto de 2022, 09:57h
Alemania analiza la posibilidad de mantener en funcionamiento tres reactores que iban a ser desconectados a final de año.

Las dificultades de abastecimiento de gas por las que está pasando Europa tras la reducción del suministro de gas ruso han avivado el debate sobre la posiblidad de reactivar centrales nucleares.

Alemania, uno de los países europeos compremetidos con el desmantelamiento nuclear, tiene sobre la mesa un estudio para evaluar la viabilidad de alargar la vida de los tres reactores nucleares que siguen en activo y qué prevé desconectar el 31 de diciembre.

El informe que prepara el Gobierno socialdemócrata de Olaf Scholz tendrá en cuenta los peores escenarios posibles ante un eventual corte de gas ruso este invierno, lo que hace temer en medio europa fuertes restricciones. "Incluso si decidimos que hay que mantenerlos en funcionamiento para no tener problemas en invierno, será solo una pequeña contribución", ha dicho este domingo Scholz, quien no cierra de este modo la posibilidad de alargar la vida de esos tres reactores, que producen electricidad y para unos nichos de mercado muy específicos.

Ahora bien, Alemania lleva años encaminada a eliminar la huella de la energía nuclear, que aboga por desmantelar por los elevados costes de su mantenimiento y por los problemas técnicos que subyacen de su funcionamiento.

Alemania, como España, es uno de los países europeos más comprometidos por las energías renovables, pero al que no se le escapa que el chantaje de Vladimir Putin con el gas puede hacer necesario revistar su postura, como así ha hecho en materia de defensa o con la reapertura de las centrales de carbón, un gesto con el que ha arrinconado su ecologismo.

Otros países no dudan en apostar por la energía nuclear. Francia y el Reino Unido planean construir nuevos reactores, Países Bajos acaba de anunciar la construcción de dos nuevos y Bélgica va a mantenerlos operativos más tiempo.

Así lo puso de manifiesto el presidente de la Sociedad Nuclear Española (SNE), Héctor Dominguis, hace unas semanas durante una rueda de prensa, en la que pidió al Gobierno que se lo plantee al igual que lo está haciendo el resto de Europa.

El debate de la energía nuclear en España

En España hay cinco centrales nucleares en explotación, de ellas, Almaraz y Ascó, tienen dos unidades gemelas, por lo que el número de reactores es de siete, y una central en condición de cese de explotación, Santa María de Garoña.

Según Dominguis, la energía nuclear aporta "estabilidad, continuidad y seguridad", por lo que no entiende cómo España puede ser el "único" país de la UE con generación nuclear que no está revisando "ni planteándose revisar" su programa para ampliar la vida de sus reactores.

A esa corriente de pensamiento se ha sumado esta semana el PP a través de su coordinador general, Elías Bendodo, quien ha pedido que España, como otros países europeos, valore la posibilidad de prolongar la vida útil de las centrales nucleares. Bendodo, que pide huir de ideologías y reclama "medidas excepcionales", recuerda que países de la UE, China o Estados Unidos están planteando nuevas estrategias nucleares.

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, también aboga por un cambio de criterio en lo que a la energía nuclear se refiere al igual que lo están haciendo otros gobiernos europeos, pero adoptando una postura de transición con respecto a esta energía.

Según la líder de Cs, las centrales nucleares españoles no sólo deben alargar su vida útil sino aumentar la capacidad con pequeños reactores, para poder ahorrar, en su opinión, un 30 por ciento más que con el tema del "termostato" del decreto de ahorro energético aprobado el 1 de agosto.

Cómo se desmantela una central nuclear

El fin de la vida útil de una central nuclear por haber cumplido su periodo operativo, o por haberse dado cualquier otra circunstancia que haga inviable técnica o económicamente continuar su operación, no significa el fin de las actividades que en ella se deban realizar, sino que marca el inicio de una nueva etapa denominada desmantelamiento.

El desmantelamiento de una central nuclear puede definirse como el conjunto de acciones y procesos, tanto de carácter técnico como administrativo, que tras su retirada definitiva del servicio se encarga de eliminar progresivamente la radiactividad remanente que pueda permanecer en las zonas afectadas por su antigua operación. Es en el momento en el que los riesgos residuales de la central y de su antiguo emplazamiento se hayan eliminado por completo, o bien hayan sido reducidos a un mínimo aceptable, cuando podremos referirnos a su desclasificación como instalación nuclear y a la clausura de la misma.

La central nuclear, una vez clausurada, deja de estar sometida a un control regulador reglamentado. El objetivo final del desmantelamiento de cualquier central nuclear es asegurar que los usos que puedan darse a su antiguo emplazamiento en el futuro no supongan riesgos radiológicos inaceptables para la población ni para el medio ambiente en su conjunto. En el caso de una central nuclear, las actividades de desmantelamiento son más complejas que en otras instalaciones industriales en las que queden riesgos remanentes tras la finalización de su operación.

En el desmantelamiento y clausura de las centrales nucleares intervienen dos elementos importantes que desempeñan un papel decisivo en toda planificación de las actividades implicadas: el trabajo en un entorno de radiaciones ionizantes y la gestión final de los materiales residuales que se generen. (Consejo de Seguridad Nuclear)

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