Europa siente cada vez con mayor virulencia los nefastos efectos del cambio climático. El Viejo Continente no vivía una sequía como la actual desde hace al menos 500 años. Según los datos publicados este martes por el Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea, esta anomalía climatológica afecta ya al 64% del territorio europeo. Tal es la gravedad de la situación, que los expertos comienzan a hablar ya de "sequía económica", debido a la incidencia que este fenómeno acarreará para el PIB de las naciones europeas.
La ausencia de precipitaciones, unida a las temperaturas récord en muchos lugares, ha provocado que el caudal de grandes ríos como el Danubio, el Po o el Rin, auténticas arterias comerciales en el corazón del continente, se haya reducido drásticamente, haciendo que emerjan a la luz las conocidas como "piedras del hambre", testigos de pasados momentos de penurias. Las autoridades se están viendo obligadas a tomar medidas sin precedentes, como limitar la carga de los barcos o realizar dragados masivos día y noche para tratar de mantener el tráfico fluvial. Todo ello en un momento de extrema necesidad para el transporte de combustibles tras el corte del grifo energético ruso.
Otra de las indeseadas consecuencias es el desplome en las cosechas. Según la Comisión, se espera que los cultivos de maíz en grano, la soja y el girasol en la UE caigan respectivamente un 16, 15 y 12 por ciento, con respecto a la media de los últimos cinco años; algo que, a su vez, repercutirá inversamente en los precios de los alimentos.
La producción hidráulica se encuentra también bajo mínimos. En España, el agua embalsada se sitúa en el 36,88 por ciento, casi 20 puntos por debajo de la media en la última década. Como consecuencia, la producción hidráulica se ha desplomado a la mitad en los meses de junio y julio, alcanzando el registro más bajo de la serie histórica. Además, nuestro país acumula casi el 40 por ciento del total de superficie quemada este año en la Unión Europea, con 236.575 hectáreas calcinadas, según datos del Sistema Europeo de Información de Incendios de Copernicus.
La situación per se ya sería alarmante si se produjera en un contexto de estabilidad internacional. Sin embargo, la peor sequía en cinco siglos ha llegado en el momento más delicado para Europa desde la II Guerra Mundial, con una guerra en sus puertas y una crisis galopante que amenaza con tumbar las economías de la UE. Según los científicos, la sequía podría prolongarse hasta tres meses más. Si ese escenario se cumple, el próximo invierno podría ser uno de los más oscuros que se recuerdan.