La única encuesta importante es la de las urnas. Tanto en España como en otros países europeos hemos...
La única encuesta importante es la de las urnas. Tanto en España como en otros países europeos hemos asistido a los errores cometidos por los sondeos. Sería absurdo, sin embargo, no considerar científicamente lo que las encuestas suponen. En Moncloa las dedican verborreas descalificatorias. Sin embargo, de puertas para adentro, a los colaboradores de Pedro Sánchez no les llega la camisa al cuerpo. En mayor o menor proporción, los sondeos desplazan al presidente de su poltrona monclovita y el sanchismo trabaja ya de forma obsesiva para recuperar el terreno perdido.
NC Report es una empresa seria. Sus encuestas han acertado tantas veces que desdeñar sus resultados y vaticinios constituiría un inmenso error. Claro está que falta un año largo para la convocatoria de elecciones generales y las urnas pueden modificarlo todo de forma concluyente. Lo que sí es cierto es que, según NC Report, si se celebraran elecciones generales hoy, el PSOE sanchista se quedaría en un máximo de 92 escaños, con un retroceso alarmante, mientras el Partido Popular se encaramaría hasta los 142 escaños, medio centenar más que su directo rival en las urnas. Con los escaños de Vox, el Partido Popular alcanzaría una holgada mayoría absoluta. Pedro Sánchez tendría que levantarse de la silla curul de Moncloa y los innumerables cargos políticos, amén los asesores, colaboradores y paniaguados, dejarían de percibir las regalías de todo tipo que han convertido sus vidas en un paraíso.
Podemos, según la encuesta de NC Report, se reduciría a 23 escaños y Vox retrocedería también hasta los 41 escaños. Ciudadanos se quedaría con un solo parlamentario y los secesionistas y bilduetarras mantendrían su situación poco más o menos.
Lo importante, lo que ha erizado los vellos del sanchismo rampante es el hundimiento del PSOE y el auge del Partido Popular. Quedan muchos meses por delante y el presidente del Gobierno, aparte de frenéticas campañas electorales, está destinando cantidades copiosas a la compra descarada de votos: 1.800 millones, según la investigación de Beatriz García Segovia. A costa de engrosar la gigantesca deuda pública que padecemos, Pedro Sánchez parece dispuesto a derrochar lo que haga falta en la compra de votos y son muchos los sectores que van a recibir dinero público para que voten luego conforme a lo que los estómagos agradecidos aconsejen.
Feijóo, 50 escaños más que Sánchez. Menuda propina veraniega la que se ha depositado en las manos pordioseras de un hombre que no gana para disgustos. Menos mal que le queda Tezanos. El socialista que maneja el CIS estudia ahora cómo echarle una mano a su presidente, tan contrito y en depresión galopante.