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Novela

Jorge Volpi: Partes de guerra

domingo 04 de septiembre de 2022, 18:25h
Jorge Volpi: Partes de guerra

Durante el mes de agosto y principios de septiembre, Los Lunes de El Imparcial recuperan algunas recientes críticas más leídas de libros destacados.

Alfaguara. Barcelona, 2022. 240 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 12,99 €. Tras “la novela sin ficción” que fue su obra anterior, galardonada con el Premio Alfaguara, el escritor mexicano regresa con una dura historia muy bien trabada que nos plantea inquietantes preguntas: ¿por qué un niño se convierte en asesino?

Por Adrián Sanmartín

En la década de los sesenta del pasado siglo, surgió una pléyade de autores al otro lado del Atlántico que, con nombres como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Ernesto Sabato y Julio Cortázar, entre otros, dieron un decidido impulso a la literatura en español. Pero, después del conocido como boom latinoamericano, las letras hispanoamericanas continuaron con otros escritores no menos brillantes. Entre ellos, se encuentra Jorge Volpi (Ciudad de México, 1968), que comenzó a escribir tempranamente, apenas sobrepasados los quince años, y ha dado a la imprenta una serie de novelas, libros de relatos y ensayos de lo mejor de la literatura en español, que le han hecho acreedor de numerosas distinciones.

Así, en 2018 se alzó con el Premio Alfaguara por Una novela criminal, un deslumbrante ejercicio de la fórmula, como señala el propio Volpi, “una novela documental o novela sin ficción”, y que se apoya fundamentalmente en los expedientes judiciales de los acusados, transcripciones de discursos, declaraciones, entrevistas, libros”, donde abordaba el caso Cassez-Vallarta, en el que se acusaba a la francesa Florence Cassez, y al mexicano Israel Vallarta, entonces su pareja, de pertenecer a la peligrosa banda de delincuencia organizada de Los Zodiacos, dedicada a la extorsión y el secuestro. El caso conmocionó a la sociedad del país azteca al poner sobre la mesa sin tapujos las turbias relaciones entre el poder, la delincuencia y los medios de comunicación.

Uno de los objetivos de Jorge Volpi es entender la violencia, sus mecanismos, factores desencadenantes... En este sentido, se encuadra el curso que imparte en la Universidad Autónoma de México, "Los orígenes de la violencia. Perspectivas literarias y científicas" y la aparición del asunto en su producción. Una violencia presente, por supuesto, en todos los países, pero de manera muy intensa en el suyo, algo que le preocupa enormemente, como ha declarado en varias ocasiones.

En Partes de guerra, la violencia ocupa un lugar central y su narradora nos habla de “esta carnicería que llamamos México”, y otro personaje afirma: “No podemos cerrar los ojos y olvidar que vivimos en un cementerio”. La novela se ubica en el pueblo de Frontera Corozal, en el estado de Chiapas, a orillas del río Usumacinta. Allí, frontera entre México y Guatemala, dos inmigrantes se topan con el cadáver de una adolescente de catorce años, Dayana. No estamos ante una novela policiaca, pues desde el principio sabemos que fue brutalmente asesinada por su prima y el novio de esta, también adolescentes, en presencia de un niño de diez años y una niña de ocho.

Lo ocurrido llama la atención de Luis Roth fundador del Centro de Estudios en Neurociencias Aplicadas, que se obsesiona con el caso y decide investigarlo, convenciendo a su equipo de colaboradores. Entre estos, destaca Lucía Spinosi, que fue alumna suya, y que se convertirá en la protagonista y voz narradora del relato, pues Luis Roth, fundador de esa institución, tuvo un accidente. En Lucía Spinosi, Volpi traza un soberbio personaje, lleno de claroscuros, que se pregunta, y nos hace preguntarnos: “Nos mueve el cerebro o el corazón. El corazón, quién lo diría. Siempre desdeñé este músculo tenaz, cómo me irrita su estirpe de manzana, su estampa en cuadernos y playeras, su martilleo quejumbroso, quién preferiría el golpeteo de este molusco al magnetismo del cerebro. Nada tan sobrevalorado como el corazón y sus achaques, como si este ovillo en mitad del pecho contuviera las semillas de la ira o de las lágrimas. Aun así, la sensatez de las neuronas no me trajo de vuelta a Corozal, sino este pulso duplicado que apenas siento mío”.

Desaparecido Luis Roth, su mentor, debe ocuparse de lo ocurrido y tratar de dar respuesta a una terrible realidad: “¿Qué ocurre en los cerebros de unos niños que se convierten de pronto en criminales?”. A la vez, iremos descubriendo, en tramas paralelas que luego confluyen, quién era, en realidad, Luis Roth, qué secretos escondía, y, también, la propia vida de Lucía Spinosi, cargada de dolor. Ante eso ¿es mejor olvidar? Puede servir de consuelo, pero sin duda momentáneo y con el riesgo de no cerrar heridas y que todo, como en un agobiante eterno retorno, se repita una y otra vez.

Una excelente novela, de regusto filosófico, pero sin enrevesamientos conceptuales o estilísticos, una indagación sobre la violencia que nos atrapa con la atracción de lo complejo, y nada más complejo que el ser humano, ya desde su infancia. Porque como reza la cita del poeta mexicano Efraín Bartolomé que abre Partes de guerra: “Mi corazón también tiene alas negras”.

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