El presidente del CGPJ, en su discurso en el acto de apertura del año judicial, exigió a Sánchez y a Feijóo que se reunieran con urgencia para desbloquear la renovación del Poder Judicial. Las palabras de Carlos Lesmes, sin embargo, no parecen haber cambiado la situación de bloqueo entre el PSOE y PP. El líder de la Oposición contestó que esperaba la llamada del presidente y González Pons ha enviado una carta a Félix Bolaños en la que pide sentarse a negociar. Por parte del Gobierno, la ministra de Justicia se ha limitado a exigir al PP su lista de candidatos. Y, ahora, el pleno del CGPJ, no ha podido efectuar los nombramientos previstos, pues nadie ha presentado los nombres de los candidatos. Sin embargo, el máximo órgano rector de la Justicia española ha determinado las reglas para elegir a los dos miembros del TC tal y como lleva pidiendo el Gobierno desde hace meses. Lo ha hecho, eso sí, sin recoger fecha alguna, por lo que se espera que el plazo otorgado por Moncloa, que vence el próximo 13 de septiembre, quede sin cumplirse. Y lo ha hecho desdeñando la trampa camuflada como ley que aprobó Sánchez para renovar el TC sin tener que pactar con el PP, solo con el apoyo de sus siniestros socios. Así, los vocales del CGPJ han parado el intento gubernamental de asaltar el TC.
Por mucho que acuse a Feijóo de “incumplir la Constitución”·, la realidad es que el presidente del Gobierno no tiene el menor interés en negociar, ni siquiera en hablar, con el líder del PP. Primero, porque sus socios se lo tienen prohibido. Y, luego, porque el líder socialista quiere propagar la imagen de "intolerancia" y falta de diálogo del líder del PP. Quiere masacrar, atacar e insultar sin tregua a su gran adversario, a quien todas las encuestas dan como vencedor de una supuestas elecciones generales. Se trata de la principal maniobra de Moncloa para revertir los sondeos, de la consigna principal de todo el PSOE y buena parte del Gobierno y socios para eliminar la posibilidad de que "la derecha" alcance el poder.
Probablemente ni Sánchez ni Feijóo tengan el menor interés en verse las caras con su adversario. Pero, lo quieran o no, están obligados a reunirse y a pactar. Tienen que afrontar juntos la renovación del Poder Judicial que lleva 4 años de retraso y, de paso, consensuar medidas para combatir la virulenta crisis económica y social que se avecina.