Negocian en París un acuerdo común de emergencia
Los líderes europeos buscan soluciones a la crisis sin Zapatero
sábado 04 de octubre de 2008, 11:44h
A su llegada al Elíseo, Merkel ha declarado también a los periodistas que los políticos van a asumir sus responsabilidades pero quienes están en el origen de esta crisis también tienen que asumir las suyas. En la reunión también participan los presidentes de la Comisión Europea, José Durao Barroso, del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, y del Eurogrupo, Jean Claude Juncker.
Los líderes de los cuatro países europeos del G8 (Alemania, Francia, Italia y Reino Unido) tratarán de lograr una coordinación europea de urgencia contra la crisis y una posición común de cara al debate internacional sobre las reformas del sistema financiero.
Sarkozy, que este semestre ejerce la presidencia de la Unión Europea, ha tratado de calmar ese descontento asegurando que el encuentro es para preparar una concertación europea de cara a la reunión habitual de los ministros de Finanzas de los Estados del G7 la semana próxima en Washington.
Además, este viernes envió una carta al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, en la que subraya el interés de la UE por hacer "un esfuerzo de coordinación de convergencia de acciones" para hacer frente a la crisis financiera mundial, y hace una serie de propuestas para ser discutidas con vistas al Consejo Europeo de los próximos 15 y 16.
Sea como fuere, la mini cumbre de este sábado tiene una verdadera dimensión europea en la medida en que en ella participan el mismo Barroso, así como los presidentes del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, y del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.
El director del Fondo Monetario Internacional (FMI), el francés Dominique Strauss-Kahn, que ha dicho que su institución es la más adecuada para gestionar esta crisis, no estará con todos ellos, pero se ha entrevistado con Sarkozy también en el Elíseo.
Un fondo europeo
Los preparativos de esta cita de París han estado marcados por la discrepancia entre los participantes, en particular sobre la idea -de la que ahora nadie quiere atribuirse la paternidad- de un fondo europeo de salvamento del sector bancario de unos 300.000 millones de euros, que fue rápidamente desechado ante la oposición sobre todo de Merkel.
No obstante, "Le Figaro" avanzó que se estudia la posibilidad de crear una garantía europea de los depósitos bancarios que buscaría atajar polémicas iniciativas, como la de las autoridades irlandesas de garantizar sin límites esos depósitos en los bancos nacionales, que ha causado malestar en otros países, ante todo en el Reino Unido, por el riesgo de transferencia masiva de fondos desde sus entidades financiera.
El secretario de Estado francés de Asuntos Europeos, Jean-Pierre Joyet, indicó que el objetivo general es que la mini cumbre dé un mensaje de que "no dejaremos en Europa quiebras bancarias que pongan en peligro el sistema" y un reparto de funciones entre los Estados de la UE y el BCE.
Jouyet precisó que los líderes de los cuatro países también deberían ofrecer "orientaciones a los ministros de Finanzas para que progrese la regulación sobre la capitalización de los bancos, la relación entre fondos propios y créditos, una mayor transparencia de las agencias de calificación" y un "reforzamiento" del papel del FMI.
Sarkozy pretende demostrar, si logra convencer a los interlocutores de formar un frente común, que la UE puede aprovechar la actual debilidad de Estados Unidos para llevar la iniciativa en la reforma del sistema financiero internacional.