No cabe duda. Esta chica, perdón esta vicepresidenta del gobierno de España, tiene mala suerte. Todo le sale mal o si prefieren nuestros lectores al contrario de cómo tiene ideados su planes.
Ahora, cuando se las prometía feliz con su gran plan del más puro comunismo, de obligar a las grandes empresas de distribución de alimentos, como Carrefour y otras, va y se le muere la Reina Isabel II, con lo que toda la atención informativa se desvía de ese plan comunistoide y se marcha a Gran Bretaña y se queda con un palmo más de su prolongada nariz, para bien de los consumidores y sobre todo del pequeño comercio que ha vivido asustado estos días.
Yolanda es un grano que Sánchez deja de vez en cuando que crezca, solo un poco, para divertimento propio y para lograr que sus ministros fieles salgan a ponerla a “caer de un burro,” cuando tiene estas magníficas ideas que hacen que el llamado gobierno de coalición sea un patio de vecindario mal avenido y con un presidente de comunidad que divide para conseguir bajar los humos a la señora vicepresidenta de cara a los próximos comicios y para regocijo también de los muchachos-as-es de Unidas Podemos.
Poco o nada sabían Yolanda y sus colaboradores de la Reina fallecida, que conoció a siete Papas y que siempre confesó su Fe cristiana, a pesar de la ruptura con Roma propiciada por su antepasado Enrique VIII. Fe que confesó en público en numerosas ocasiones como, por ejemplo, en el mensaje de Navidad del 2011:”Para mí, la vida de Jesucristo, el Príncipe de la Paz, cuyo nacimiento celebramos hoy, es una inspiración y un ancla en mi fe. Modelo de reconciliación y amor, impuso sus manos en señal de amor, aceptación y curación. El ejemplo de Cristo me ha enseñado a respetar y valorar a todas las personas, sean creyentes o no.”
Supongo que esta última frase de la fallecida habrá hecho pensar a más de uno de la cuerda de Yolanda y Sánchez, que solo creen en los suyos y en obligar a vivir bajo decretos-leyes o a tener una bolsa de compra obligatoria. De ahí que afirmemos que Yolanda está en un sin vivir con noticias de este porte, que además contadas por sus afines en la Radio Televisión pública Española, ¡ay mi añorada RTVE!, tienen el valor de la poca profesionalidad cuando oímos, por ejemplo, que cuando Isabel II visitó España en 1988, tuvo el Rolls-Royce que Hitler regaló a Franco. Queridos compañeros el Rolls-Royce es un automóvil británico y Hitler regaló a Franco un Mercedes. Os recuerdo que el servicio de documentación de RTVE sigue funcionando.
Pero anécdotas aparte, lo que queremos reflejar en el comentario de este día es que las noticias o los deseos de que algo se convierta en noticia, aunque sea mala para la mayoría, están sometidas, gracias a Dios, a los cambios del destino, y este, el destino sigue jugando malas pasadas a nuestra, mejor dicho a su Yolanda, señor Sánchez. Ahora son diez días de funerales y por lo menos tendremos esas jornadas de noticias sin sobresaltos nacionales, a no ser que suene la flauta y dimita, por ejemplo, Yolanda.
Por cierto a los funerales de Jorge VI, padre de la fallecida Isabel II, asistió en representación del gobierno de Franco, su ministro de Asuntos Exteriores, Alberto Martín Artajo. Fue en el año 1952. Para mis compañeros de RTVE que dijeron que no hubo representación española.