Obligados por la dimisión de Carlos Lesmes, Sánchez y Feijóo se han dado una “última oportunidad” para renovar el CGPJ. Y deben hacerlo con urgencia, pues PSOE y PP redoblarán sus enfrentamientos por la cercanía de las elecciones municipales y autonómicas. Y porque, como se ha comprobado, los socios de Gobierno y los aliados de legislatura rechazan con aspavientos que el presidente pacte con el líder de la Oposición. La izquierda española en general prefiere seguir acusando al PP de incumplir la Constitución al “bloquear” la renovación, lo que en los último tiempos se ha convertido en uno de sus eslóganes más recurrentes.
Al igual que Pedro Sánchez, Podemos y ERC, en especial, soñaban con nombrar a los nuevos miembros del Poder Judicial con la trampa de renovar el CGPJ con la mayoría que ostentan en el Congreso de los Diputados. Pero, de momento, el presidente del Gobierno no se ha atrevido. Quizás por el comunicado de Bruselas instando al PSOE y al PP a renovar el órgano de Gobierno de los jueces. No hay que descartar, sin embargo, que Sánchez siga adelante con su plan si Bolaños y Pons no son capaces de alcanzar pronto un acuerdo que ahora se antoja más que complejo.
Sánchez y Feijóo, en fin, están obligados a resolver la anómala e inconstitucional parálisis del Poder Judicial. El líder del PP debe aparcar, por ahora, su exigencia de que sean los jueces quienes elijan a sus representantes y llegar a un acuerdo con la ley vigente. Y el presidente del Gobierno tiene que olvidarse de saltarse la Constitución para renovar el Poder Judicial con una simple mayoría parlamentaria. Es hora de que ambos levanten las cartas y pongan sobre la mesa los nombres de los nuevos magistrados. Y que se olviden por un momento de sus rencillas para desbloquear de una vez la renovación del órgano de Gobierno de los jueces.