El organismo económico da la razón al Banco de España y reduce nueve décimas la estimación de Nadia Calviño para 2023.
El FMI ha vuelto a rebajar su previsión para España en 2023, con un crecimiento estimado de tan solo el 1,2%, ocho décimas menos que en su último pronóstico, en el que también redujo drásticamente su cálculo. Una cifra mucho más pesimista que la estimación del Ejecutivo para el próximo año (2,1%), aunque cercana a la estimación del Banco de España, en el 1,4%.
En su revisión de las previsiones económicas globales publicada este martes, el FMI aumenta tres décimas, hasta el 4,3%, su proyección sobre el crecimiento de la economía española este 2022, con respecto a su cálculo de julio, gracias a la recuperación de los servicios relacionados con el turismo y la producción industrial en la primera mitad de 2022.
Respecto a la inflación, el FMI prevé que cierre este año en el 8,8%, para moderarse al 4,9% el año que viene, en tanto que la tasa de paro se reducirá al 12,7 % en 2022 y al 12,3 % en 2023. El FMI también calcula que, tras nueve años consecutivos con superávit por cuenta corriente, España cerrará este año con un déficit del 0,2%, tasa en la que se mantendrá en 2023. España seguirá creciendo por encima de la zona euro, que también ve mejoradas sus previsiones de este año y empeoradas las de 2023.
Así, el conjunto de las economías del euro crecerá el 3,1% este año (cinco décimas más de lo previsto anteriormente), pero se resentirá más de lo esperado en 2023, y sólo avanzará el 0,5% (siete décimas menos de lo estimado en julio). El débil crecimiento de 2023 en toda Europa, señala el FMI en su informe, "refleja los efectos secundarios de la guerra en Ucrania, con revisiones a la baja especialmente pronunciadas para las economías más expuestas a los cortes del suministro de gas ruso y condiciones financieras más estrictas".
Alemania, la primera economía del euro, sufre una de las peores estimaciones de crecimiento este año, el 1,5%, y el FMI incluso la coloca en recesión en 2023, con una caída del 0,3%. Todo ello a pesar de que el país gobernado por Olaf Scholz ha logrado reducir su dependencia energética de Rusia desde que comenzó la invasión de Ucrania, de forma que sus importaciones de gas ruso han pasado de representar el 55 % del total al 9 % de agosto.
Tras una dilatada crisis política, Italia también se lleva la peor parte a futuro ya que, aunque este año crecerá el 3,2% gracias a la recuperación del sector turístico, el año que viene se frenará hasta acabar cayendo el 0,2%, según el FMI. Francia, por su parte, registrará un crecimiento del 2,5 % este año y del 0,7 % el año que viene.