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TRIBUNA

¿Somos carnívoros?

Jesús Carasa Moreno
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carasajesusgmailcom/11/11/17
https://www.jcarasa.com/
sábado 29 de octubre de 2022, 19:40h

Se que me repito; pero, amigos, si comento la actualidad no puedo evitar hacerlo.

Oigo a Josep Borrell, nada menos Encargado de las Relaciones Exteriores de la Union Europea, animando a esta a rearmarse a la vista del peligroso panorama actual. “No podemos ser herbívoros en un mundo de carnívoros”, ha dicho.

Cuesta decirlo; pero, es la manifestación que pone en evidencia que Borrell no sabe donde está, no ha entendido lo que es La Union Europea, cual es su propósito y las dificultades que su despliegue traía consigo. Es una llamada torpe y desmemoriada a la vuelta atrás, que socava el edificio, en dificultosa construcción, hasta sus cimientos. Y lo malo es que no he oido a nadie que le salga al paso reclamando fidelidad a la idea de su fundación, lo que pone en evidencia que nos hemos olvidado del propósito de la U.E. Si amigos, estamos en una dificilísima situación; pero si volvemos a “comer carne” nos habremos cargado la gran idea.

Pues la U.E. se fundó, precisamente, para dejar de ser carnívoros en un entorno, Europa, en que sus habitantes hemos vivido, siempre, devorándonos unos a otros. Con el increible colofón de las dos guerras mundiales del siglo pasado.

Estas atroces, inverosímiles guerras, convencieron a algunos de que esas masacres no podían justificarse, etérnamente, por la defensa o el asalto de fronteras y puñaditos de tierra que pasaban, continuamente, de unos a otros. Por primera vez, algunas naciones europeas acordaban controlar su instinto territorial y promovieron su asociación.

El primer acuerdo, CECA, Comunidad Europea del Carbón y del Acero, consistía en un control de estos elementos imprescindibles para la fabricación de armamento. Tenía, desde el principio, un afán colaborador y proselitista pues quedaba abierto a la integración de otros “carnívoros” europeos que estuviesen interesados en fomentar la paz, el desarrollo económico, la profundización de esa union y la admisión de otros “carnívoros” dispuestos a admitir las reglas decididas por unanimidad de sus miembros.

El éxito de la idea ha ampliado el número de socios de seis a veintisiete, ha permitido un periodo de paz inimaginable entre países europeos y un desarrollo económico envidiable.

En cuanto a su defensa. Todos los socios tienen su ejercito propio que les permite hacerse respetar ante países exteriores, colaborar con la OTAN e imponer el orden interno, si llega el caso. Pero La Union Europea decidió prescindir de un ejército propio y encomendar su defensa a la OTAN, organismo militar de DEFENSA, junto a otros países democráticos que decidieran adherirse y cuya entrada fuera aceptada, según los requisitos convenidos.

Y ahora, cuando la guerra está, de nuevo, presente y nuestra vecina Rusia ha empezado ya, la suya, que puede ser la de todos, Borrell nos sorprende con la frase mas equivocada y torpe, que significa una desmemoria de nuestro sangriento pasado: “No podemos ser herbívoros en un mundo de carnívoros”. Volvemos al instinto territorial y a la defensa de fronteras y territorios o su conquista.

Y yo vuelvo a mi vieja tabarra: Suiza, el milagro que nadie dirá que sirve de inspiración porque.......ellos lo hacen sin políticos. Ese país admirable que, carnívoro entre carnívoros durante siglos de convivencia europea, decidió, un día
dejar de comer carne, ser neutral por definición y dedicar todas sus energías a fomentar su bienestar. Y no vuelve a haber intereses, llamadas, tentaciones ni ambiciones que le hagan salirse un milímetro de esta decisión.

Ese debería ser nuestro destino y nuestra dedicación, amigo Borrell y no volver a las andadas.

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