La entera izquierda española, desde el PSOE hasta Bildu, los llamados socios de legislatura, luchan a brazo partido para impedir que el PP gane las elecciones. Luchan por la supervivencia política y, en muchos casos, económica. De ahí las huelgas y movilizaciones en contra de Isabel Día Ayuso. Ni siquiera Mónica García se manifiesta por mejorar la sanidad madrileña ni las atenciones primarias. Lo que le escuece es que la presidenta de la Comunidad de Madrid se erija en las próximas elecciones autonómicas con una mayoría absoluta que vapulee a Pedro Sánchez y sitúe al PP más cerca de La Moncloa.
Y ése es el motivo de la manifestación que ha recorrido las calles de Madrid con militantes de todos los partidos de izquierda llegados de toda España. Porque no soportan que Ayuso sea el emblema del PP gracias a su gestión y a su valiente postura en contra de todas las barrabasadas del Gobierno social comunista. Porque Mónica García, la cabecilla de esta movilización, no soporta que en cada sesión de la Asamblea de Madrid sea vapuleada por la líder del PP.
La sanidad es la excusa para vociferar contra Ayuso y para que los dirigentes y militantes de la izquierda unan sus fuerzas en esa larga batalla para no salir trasquilados en las elecciones municipales y autonómicas y, luego, en las generales. Al igual que los sindicatos UGT y CCOO no salen a la calle para cumplir con su obligación de defender los derechos de los trabajadores. Solo protestan contra los empresarios o el PP por el miedo a perder sus prebendas en un posible gobierno de Feijóo. La izquierda está aterrada de perder el poder y, por eso, librará su campaña electoral en la calle durante el año entero que resta de legislatura. No es la sanidad madrileña. El objetivo es Ayuso y el PP.