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EPPUR SI MUOVE

El Mundial de la esclavitud

martes 22 de noviembre de 2022, 20:09h

Para que se juegue al fútbol estos días en Qatar han tenido que perder la vida 6.500 trabajadores en régimen de semiesclavitud. Personas muy humildes de India, Pakistán, Bangladesh o Filipinas han padecido jornadas maratonianas, tratos inhumanos, sueldos ínfimos y unas condiciones laborales y de habitabilidad vergonzosas para que una dictadura feudal pueda convertirse en escaparate del mundo durante un mes. Mes, dicho sea de paso, en el que hará muchísimo calor. No tanto, es verdad, como en julio o agosto, pero sí lo suficiente como para que las ligas de los cinco continentes hayan tenido que hacer un parón en pleno mes de noviembre.

Se mire por donde se mire, este Mundial es una aberración comprada con petrodólares sucios. Hasta la fecha, estábamos ante un acontecimiento festivo, universal y abierto, con independencia de donde se celebrase. Las imágenes de aficiones confraternizando y festejando el triunfo de los suyos ya no van a poderse ver en Qatar, así como otras muchas cosas. Sí, en cambio, aficionados fake pagados por la organización y que, ataviados con las camisetas del país que les haya correspondido -y que, seguramente, ni sabrán ubicar en el mapa-, animarán de un modo tan artificial como vacío.

En Qatar hay desierto, tiendas carísimas, petróleo y mucho calor. No hay, sin embargo, libertad, democracia, derechos humanos ni decencia. Una decencia que tampoco ha sobrado en Occidente a la hora de boicotear un evento escandaloso por lo que significa el régimen catarí. Aún están por verse las manifestaciones del colectivo LGTBI acerca de las “normas de comportamiento” del emirato. Así, mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio puede acarrear una pena de hasta 7 años de cárcel, “convenientemente” agravada si dichas relaciones son entre personas del mismo sexo. Ojo, que también puede uno acaba entre rejas si se le ocurre darse un abrazo con alguien en público.

Las mujeres deberán vestir “con decoro”; esto es, tapadas. Los hombres, a su vez, tienen prohibido utilizar pantalones por encima de la rodilla, rotos o rasgados, así como usar prendas con mensajes o frases que se consideren “ofensivas” -es decir, todo-. Hay que insistir en la tremenda hipocresía de las naciones occidentales, tan exquisitas con las exigencias woke pero tan receptivas a las imposiciones aberrantes de una teocracia islámica. Pero nada de esto es nuevo. Aquí, la Federación Española de Fútbol se ha llevado la Súpercopa a Arabia Saudí por razones estrictamente económicas -una Federación, dicho sea de paso, con múltiples ingresos y que para nada precisaba del dinero sucio saudí-. En Reino Unido o Francia, clubes como el Manchester City o el PSG adulteran impunemente la competición saltándose a voluntad el fair play financiero impuesto por una UEFA con ninguna credibilidad o prestigio.

Antonio Hualde

Abogado

ANTONIO HUALDE es abogado e investigador de la Fundación Ortega y Gasset

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