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SÁNCHEZ PRETENDE CONTROLAR EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

martes 29 de noviembre de 2022, 12:11h
Nombrar a un exministro del PSOE y a una asesora del Gobierno y alto cargo monclovita como...

Nombrar a un exministro del PSOE y a una asesora del Gobierno y alto cargo monclovita como miembros del Tribunal Constitucional significa una ofensa a la Justicia, uno de los tres poderes del Estado que debe destacar por su independencia en una democracia pluralista plena. Pedro Sánchez no se ha cuidado siquiera de cubrir las apariencias. Con el mayor descaro, ha designado a personas que, al margen de sus valores jurídicos que nadie discute, están comprometidas ante la opinión pública por una biografía política inequívoca.

Desde que se formó el Gobierno de Frente Popular, es decir, la alianza socialista comunista, estaba claro que Pedro Sánchez se esforzaría por controlar el poder judicial. Aparte el porcentaje de juezas y jueces que los partidos de extrema izquierda han introducido en la profesión, faltaba el control de las instituciones judiciales. El Partido Popular consciente del propósito social comunista, se ha opuesto a la maniobra apoyándose en la inequívoca posición europea en favor de la independencia judicial. Se ha rozado el texto de la Constitución al defender su espíritu y las espadas continúan alzadas.

En lugar de respetar la independencia de los poderes democráticos, el sanchismo dedica sus mejores esfuerzos a controlarlos todos. Con concesiones políticas y económicas que comprometen la dignidad de España, Pedro Sánchez ha sumado a sus escaños, además de a Podemos, a los partidos independentistas de Cataluña y País Vasco y a los bilduetarras, zarandeando el entero poder legislativo. Solo se le resiste el poder judicial que es el que mantiene a España en la consideración democrática. Pero su propósito no puede estar más claro y la decisión de nombrar a miembros politizados para el Tribunal Constitucional no deja lugar a dudas. Tiene Pedro Sánchez todavía un año por delante, suponiendo que pierda las elecciones como aseguran las encuestas serias, las cuales, por cierto, pueden resultar revolcadas por las incesantes medidas que el sanchismo toma, semana tras semana, para atraer votos. Para atraer votos o, como algunos aseguran, para comprar descaradamente los votos.