Este 1 de diciembre de 2022, cumple 4 años el presidente López Obrador en la presidencia de México. Es el equivalente exacto a 4 años de insultos a su persona, a sus seguidores y, en resumen, a todo aquel que no esté del lado del opositor a su personita. Están muy ardidos sus oponentes y lo están por haber perdido la presidencia de la República que ostentaban como un botín personal los priistas, o por no haberla ganado de nuevo quienes la detentaron entre 2000 y 2012, los panistas. El tipo prosigue su andar. Y aquellos se revuelcan de coraje.
Un gobierno recibiendo hackeos, conspiraciones de embajadores yanquis metomentodo, de confrontaciones con determinados actores políticos, amén de impresentables, bastante desvergonzados; y de comprobar todos que, en efecto, el PRI sí robó más. Eso ya lo sabíamos, porque, después de todo, el PRI es una desgracia para México y siempre lo ha sido. Lo que pasa es que los priistas se adornan mucho y hasta parecen la mera verdad, pero no lo son y lo saben bien.
Pues eso, la oposición en México ha perdido 4 años en desquiciarse, en no renovarse, no autocriticarse, no perseguir a sus correligionarios culpables de su derrota en 2018 –al contrario, los encubre siendo autores de múltiples desfalcos– y suma pésimos gobernantes corruptos e incapacitados de impresentable estampa. Carecen de candidatos para 2024, lo cual implica ir sin propuesta que mejore realmente lo existente por mucho que no les guste, en beneficio de todos o, ya de perdida, de las mayorías. Más importante, aún: no acaban siquiera de balbucear porqué son mejores como opositores que Morena. Esto último es el quid de la cuestión. Si no pueden demostrarlo, menos aún pueden dibujar un proyecto de país que llame a votar por ellos en ánimo de elemental mejoría. Algunos quisieran que esta columna dijera otras cosas, mas no dan motivos, sino para ser descritos cuál lo que son. El dirigente nacional priista berrea que el de Morena es el peor gobierno. Qué va, fueron los miserables del PRI y él un corrupto a plenitud.
Entonces ¿qué tenemos en cambio en el panorama, que ofrezcan los opositores a López Obrador? sus inagotables insultos y su demostrada incapacidad, mientras tapan su corrupción allí donde son desgobierno (por ejemplo, en el incendiado Guanajuato panista) mientras se dejan mangonear por un empresarillo venido a menos como un aprendiz de factótum, Claudio X. González, y muestran su insultante repudio y clasismo hacia quienes no piensan como ellos. Su repugnante proceder es perfectamente condenable, denunciable y digno de ser respondido y de seguir siendo combatido. No se vayan a mal creer que no hay capacidad de respuesta. Y entre esos opositores destaco a los priistas, tanto abiertos como los mustios encubiertos, defendiendo su putrefacto partido y sus ideas alrevesadas y alucinantemente tontas, quienes son los más violentos y majaderos, acomplejados en suma; y es un verdadero placer capotearles mandándolos siempre muy lejos a dónde ya saben, cual se la ganan con sus actitudes réprobas. No consiguen argumentar, pero eso tampoco nos sorprende a los demás por serles innato.
4 años desde que se eligió a quien echara de la Presidencia al nauseabundamente corrupto PRI, una lacra. Ese que compra periodistas a los que su dirigente llama brothers y les asigna “periodismo” de encargo, para golpeteo monotemático; que igual también como buenos priistas desfalcaron a todo el Estado mexicano en el sexenio pasado. A todo. Venimos de eso y era imposible votar por la continuidad priista en 2018. La otra ¿era? un candidato que pedía cortar manos a los corruptos, cuando que él mismo estaría hoy manco y el otro, un candidato de derechas hoy semiprófugo de la justicia para vergüenza del PAN. O sea que el panorama era fatal y no veníamos de ser Suiza, recuérdese a los opositores que lanzan a diario gracejadas cada día más tardas y más pusilánimes. Ellos votaron por esas opciones. Y se lo callan. Su actuar es más deplorable aún que el haber votado Morena y no hay inconveniente en repetírselos.
¿Cuál es la mayor tontería en grado de estupidez, dicha por la oposición en estos 4 años? hay varias, pero me quedo una: somos una dictadura. ¿Por? por gobernar la izquierda. Vaya, pues. Lo dicen insultando al mandatario y siguen vivos. Lo dicen como la quinta afición retacando Catar. Como en las dictaduras ni más ni menos. Cuánta tontería dicen. ¿Transformación de cuarta? Oposición de quinta.
El presidente con más votos obtenidos en la historia nacional, imposibilitado por ley para reelegirse (afortunadamente) ha conseguido arrebatar dineros a tantos programas de gobiernos pasados de muy dudosos resultados (estancias infantiles como negocios de vivales, fideicomisos que no entregaban cuentas, etc.) reasignándolos, y ha puesto en jaque a una oposición que describí en julio de 2018 como clasista, sobre todo la priista, degenerada en su manera de concebir el ejercicio del poder público, anquilosada en valores y traumatizada al perder no el gobierno, sino el poder mismo y, por lo tanto, balbuceando apenas alguna idea escasamente inteligente, mientras escupe insulto tras insulto a quienes no piensan como quien no votó por López Obrador. Y no estoy diciendo que él sea sensacional. Simplemente, se explica su triunfo y preguntarnos qué sigue en 2024.
Abro dos temas. El primero: 4 años de proferir insultos y espetar sandez tras sandez es lo que ofrece el opositor político contra López Obrador o contra cualquiera que no opine como ellos. Una modalidad infantil es retirar el habla o bloquear en el Feis. Infantiladas. Opositor que abreva de una prensa coludida en difundir a diario mentiras y palabras como odio, división y otras, lavándole el coco a las audiencias. Un acto por demás criminal. No hay manera de que el opositor reaccione de otra forma. Le beben los sesos. No hay forma de esperar aporte, sensatez, respuesta adecuada de su parte ni se la espera. Los opositores a López Obrador han perdido su tiempo vilmente en regodearse en el insulto, en el odio exacerbado y no en pensar; no construyen alternativa que mejore lo que detestan: el ofrecido por López Obrador. Es que de lo contrario, implicaría que pensaran y eso ya es mucho pedirles. Están muy equivocados y ni cómo ayudarlos.
Por 4 años, el otro rubro a tratar es la reacción persona a persona de gente que, despolitizada en sexenios pasados, en este ha tragado diario tanto odio en voz de mentecatos con acceso a un micrófono o a una columna de opinión que, sencillamente, escupen las mismas barbaridades, mostrando muy poco cerebro y nula ética. Y no en pocas. Lo que no era fácil calcular 4 años antes, era su reacción como personas de a pie, asumida distinguiéndolos estos 4 años. Posturas insultantes, discriminatorias, encarnando un desprecio, un odio irracional traducido en hostilidad creciente, irritados porque gobierna López Obrador y no ofrecen alternativas interesantes y viables. Su oponerse a todo es su gracia.
4 años después las cifras no le ayudan del todo al presidente. En efecto, Morena, su partido, perdería en 2024 la Presidencia sí y solo sí no resuelve la economía, una que está deteriorada más por estar como está resultante de la pandemia que por sus acciones. El bolsillo lo resiente. Y sí, sume la seguridad. No consigue resultados exitosos. En ello suma la inacción opositora en el rubro, que también le pasará factura. Claro que para perder, los opositores tendrían que articular un plan de propuesta mejor y no solo golpista, como hasta ahora han hecho. De propuesta sensata y no de golpeteo. Eso implicaría que estrenaran el cerebro y pues... y como solo saben proferir insultos, es difícil ver por dónde tendrían la capacidad de encontrar la llave que les abra la puerta de acceso –de triste regreso a la presidencia– sin haberse renovado. No atan ni desatan. 4 años después, los opositores no entienden que no entienden. Es lo normal. No le pida peras al olmo.
Cabe acotar: 4 años después, los priistas que se destacan más por ladrones que por eficientes, están muy ardidos, muy enojados, porque se les echó a punta de votos y no hallan cómo regresar. Les secundan los panistas, que después del papelón que hicieron 12 años en la presidencia, optan por mejor ir de esquizofrénicos viendo dictaduras donde no hay y porque no les da para algo más sensato y sereno. Insultan a un amplio sector social sin cuyos votos, no le ganarán a Morena. Como los sigan llamando indios patarrajada, perderán. Y no aprenden obcecados y con su odio visceral. Quizá rece por ellos.