Lo venimos anunciado desde hace meses en El Imparcial, pero el pasado 15 de noviembre lo confirmamos en esta sección: el presidente del Gobierno estaría dispuesto a aceptar un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Como decíamos entonces, para conocer la próxima iniciativa política de Pedro Sánchez solo hace falta escuchar a Oriol Junqueras. En su día, pidió salir de la cárcel y poco después el Gobierno aprobó el indulto de los que intentaron dar un golpe de Estado. Al líder de ERC, sin embargo, le pareció insuficiente, y exigió la amnistía. El presidente del Gobierno ya ha aprobado la rebaja al mínimo del delito de sedición y la modificación del de malversación al gusto de ERC; o lo que es lo mismo, ha aceptado una “amnistía encubierta”. El argumento, o la excusa, se basa en diferenciar al corrupto político que se embolsa el dinero para enriquecerse con el que, por ejemplo, lo dedica, como si se tratara de una ONG, a financiar y promover un golpe de Estado. Así, con este trampantojo dialéctico, el señor Junqueras podrá ser el candidato de los republicanos catalanes a cualquier elección. Porque dio un golpe de Estado con el dinero de los contribuyentes para que Cataluña fuera independiente. Y eso, según Sánchez ahora, no es un delito.
Pero, como decíamos el 15 de noviembre, todavía está por llegar la última reivindicación de Junqueras: el derecho a celebrar un referéndum de autodeterminación. Nadie se podía imaginar que Pedro Sánchez fuera capaz de aceptarlo. Porque apoyó con entusiasmo la aplicación el artículo 155 o porque prometió detener y traer a España al prófugo Puigdemont. Pero, por lo que se ve, todo es posible. Solo hace falta zarandear otro poco el código penal, y agujerear la Constitución, para satisfacer a ERC.
La historia política de Pedro Sánchez nos hace temer que, después de humillar al Tribunal Supremo y “amnistiar” a los responsables del 1-O, ahora puede embarcarse en la aprobación de un referéndum de autodeterminación. Solo hace falta que se lo pida Junqueras y le recuerde que tiene 15 escaños en el Congreso de los Diputados. Y ya lo ha hecho. Como publicamos en El Imparcial, los separatistas catalanes han anunciado este lunes su nueva hoja de ruta para lograr un futuro referéndum, “que debería pactarse con el Estado mediante un acuerdo de claridad y que recogería la fórmula de Montenegro: un mínimo del 50 por ciento de participación y de un 55 por ciento de síes”. Ya solo hace falta que Pedro Sánchez lo justifique con su falaz argumento de que “hay que desinflamar Cataluña”.
No es fácil que se celebre esta consulta antes de que acabe la legislatura, pero sí después. Los portavoces del Gobierno lo desmentirán con rotundidad, como hicieron con los indultos, la secesión y la malversación y los medios de comunicación afines lo propagarán del mismo modo. Pero, sin duda, Pedro Sánchez aceptará la petición de ERC de celebrar un referéndum de autodeterminación si tras las próximas elecciones generales, el PSOE necesita los escaños de los republicanos catalanes para seguir en La Moncloa. Tiempo al tiempo.