Pedro Sánchez es, probablemente, el Presidente de Gobierno más audaz que ha tenido España.
Un Presidente que, con su “no es no”, resistió todo tipo de presiones de su propio partido hasta ser nombrado candidato y posteriormente ganó democráticamente en las urnas y fue investido como tal en sede parlamentaria.
Su audacia es tal que no duda en hacer todo aquello que Él considera conveniente para España, sin importarle ni mucho ni poco el qué dirán. Por no importarle no le molesta ni que le llamen autoritario.
A modo de ejemplo: nombramiento de la Fiscal General del Estado, ocupación de todo tipo de organismos CIS, INE, la ley del sí es sí, la ley trans, la ley de memoria histórica, el asalto al poder judicial tanto al CGPJ como al Tribunal Constitucional, reforma ad hoc del código penal de los delitos de sedición y malversación para desinflamar, según dice, a los independentistas hasta ser el Gobierno que más ha usado el decreto ley, 104 veces, para evitar las recomendaciones de los órganos constitucionales preceptivos.
De hecho, comentan las malas lenguas, Sr. Guerra, Sr. Rufián, Sr Illa que es perfectamente posible, que en aras a desinflamar aún más el proceso pacte un referéndum. Como ha recordado el Sr Junqueras, España ya no cuenta con herramientas legales que lo eviten.
Nuestro audaz Presidente solo busca el bien de España y yo hasta estoy dispuesto a creerle, fíjense si soy crédulo, pero olvida un pequeño detalle.
Cuando ganó democráticamente las últimas elecciones generales, en su contrato con el electorado que le votó, no figuraba ninguna de las audacias que está cometiendo con su gobierno. Las ganó asegurando al electorado español, tan crédulo como yo, que jamás gobernaría con Podemos, porque no podría dormir. Afortunadamente el insomnio le duró menos de 24h, lo que le costó anunciar el nuevo gobierno de coalición.
Cuando ganó democráticamente las últimas elecciones generales, en su contrato con el electorado que le votó, no dijo al electorado que Él no creía en la separación de poderes. Tras su toma de posesión lo dejó bien claro: ¿De quién depende el fiscal general? ¿Del gobierno?, pues toma dos tazas.
Cuando ganó democráticamente las últimas elecciones generales, en su contrato con el electorado que le votó, no figuraba el desarme del estado de derecho frente a los independentistas, de hecho, afirmaba que Él no pactaría nunca con ERC o Bildu.
En definitiva, cuando ganó democráticamente las últimas elecciones generales, en su contrato con el electorado que le votó, no figuraba esta deriva autoritaria y este querer cambiar la constitución y el espíritu de la transición por la puerta de atrás.
Por todas estas razones es necesario la moción de censura, para explicar al votante español que es lo que está haciendo nuestro audaz presidente y de paso, explicarle al Sr Sánchez que, si bien fue elegido democráticamente, no es democrático desarmar un estado de derecho, ni saltarse habitualmente los sistemas de control y equilibrio de los que se dotó la constitución y mucho menos hacer lo contrario de lo que prometió a los españoles en su contrato electoral. Esto ya no es audacia, esto es que no le importa nada la opinión de los españoles.
La moción de censura debería centrarse en esto, el incumplimiento de su programa electoral, de sus promesas previas, del contrato que hace con sus votantes, no debe embarrarse con descalificaciones, debe ser un ejercicio de transparencia del contrato con el que el Sr Sánchez ganó las elecciones medido contra lo que ha hecho y lo que quiere hacer.
Y lo más importante, si el Sr. Sánchez está convencido de lo que hace, que lo está, y todo esto lo hace pensando en el bien de España, ya digo soy un ciudadano crédulo, no le deberían doler prendas en convocar unas nuevas elecciones, diciendo esta vez sí, la verdad a sus votantes, qué quiere hacer con España y cómo lo va a hacer.
Si lo hace y convence a mis conciudadanos y a mí y gana las elecciones con la verdad por delante, lo asumiré, me gusten o no sus políticas y diré ¡olé audaz presidente!, hasta me tragaré lo de autoritario.
Sea demócrata, díganos lo que quiere hacer con nuestro país y votemos. Esto es la democracia, lo otro huele y cada vez más a autoritarismo.
Los españoles merecen un Presidente del Gobierno que no les mienta, ¿no le parece Sr. Sánchez?