El septiembre negro de Tijuana
Artemio Benavides
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artemiobenavideshotmailcom/16/16/24
viernes 10 de octubre de 2008, 22:18h
El 16 de septiembre es, para los mexicanos, el mes de la patria. Y, por fin, las autoridades reconocieron que es el ‘inicio’ del proceso que nos separó de España; proceso que llevó la friolera de más de una década (1810-1821). Y por más de una centuria, esa insurgencia de la Nueva España ha sido contemplada por la historiografía romántica nacionalista, como una lucha en masa de los indígenas, con la bandera de la Virgen de Guadalupe, uniendo a clases y etnias animadas –al parecer– por un reflejo pavloviano: indios siguiendo a un cura criollo al sonoro rugir de las campanas, en un pueblo de Guanajuato, en el México ‘profundo’.
Como ha escrito un lúcido historiador nuestro (Edmundo O´Gorman), la realidad es que “todo el bullicio de las celebraciones patrias no puede, ni debe, ocultar un hecho indiscutible: que la rebelión insurgente fue un fracaso militar rotundo”. Y, si exaltamos al infortunado cura Hidalgo es, como se dijo, porque el éxito para nosotros viene segundo, después del patriotismo. El criollo Iturbide consuma la independencia –después de fatigar la lucha insurgente– para a poco ser exaltado como monarca en nuestro 'primer imperio’… después se nos impondría otra desde París en 1864-1867.
Y en 2010 recordaremos la ‘revolución’ iniciada en 1910. Así que tendremos centenarios por partida doble. Ah! Y siempre enfatizando el carácter ‘revolucionario’ de ambos movimientos. El otro momento de nuestra flagelada historia es ‘la Reforma’ (1854-1867), la lucha enconada de nuestros liberales hasta el ‘triunfo de la República’ cuando Benito Juárez se impuso a los invasores franceses y se fusiló a su majestad Maximiliano de Habsburgo.
Pero la Reforma, a los patrióticos-nacionalistas, parece no gustar este tramo que, a nuestro parecer, echó las bases de la lucha contra el ‘antiguo régimen’, esto es, el aparato colonial corporativo de la milicia y la iglesia, el avasallante dominio de los cuerpos privilegiados. ¿Por qué? es difícil saberlo. Quizá porque el arreglo corporativo se ha instalado en la mentalidad de las élites políticas y nos domina: un hábito del corazón mexicano, pues.
Pero el pasado septiembre se tornó negro: en Morelia, el narcotráfico llevó a cabo un nefando atentado que costó víctimas y echó abajo el festejo patrio… pero es la frontera lo que encabeza el horror. Y señaladamente Tijuana, no lejos de San Diego, California (USA).
Es una semana ‘roja’, en Tijuana hubo 46 ejecuciones, elevando el narcotráfico a escalas de narco-terrorismo. Sin duda: es el ‘tiempo de los asesinos’. Asesinos que dicen ostentar una deidad protectora: la ‘santa muerte’, algo que nos remite a otro grito peninsular de horror: ‘viva la muerte’.
Pero es tiempo cumplido en estos turbulentos calendarios no claudicar: es una obligación ética y ciudadana no abandonar la esperanza y es una obligación ciudadana ética, no desesperar.
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Historiador
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artemiobenavideshotmailcom/16/16/24
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