El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a su mujer, Begoña Gómez, utlizaron el avión Falcon del Ejército del Aire para viajar de Madrid a Barcelona con el objetivo de acudir al último concierto de Joan Manuel Serrat.
En torno a las 19:30 de la tarde, la aeronave despegó de la base aérea de Torrejón para llegar en tres cuartos de hora al aeropuerto de El Prat. Para desplazarse hasta la base de Torrejón utilizaron el helicóptero Súper Puma del Ejército del Aire.
Moncloa incluyó como único acto en la agenda del viernes del presidente su asistencia, junto a los ministros de Asuntos Exteriores y de Cultura, al concierto de Serrat en el Palau Sant Jordi.
No es la primera vez que Sánchez utiliza el avión presidencial para sus visitas personales. En 2018 asistió junto a su mujer a un concierto de The Killers en el marco del FIB de Castellón. Y a lo largo de la legislatura también se ha desplazado en el Falcon a varios mítines del PSOE.
El uso del avión presidencial, destinado para viajes oficiales y "utilizado principalmente para vuelos transoceánicos", según reza en la página del Ejército del Aire, ha sido maquillado siempre con visitas institucionales a empresas u organismos de la zona de interés de Sánchez.
En el citado concierto de The Killers, Sánchez alegó una reunión con el presidente valenciano, Ximo Puig, y estimó el coste del viaje en 282,92 euros.
Ante las preguntas de la oposición sobre por qué elige este medio sobre otros siempre se alegan "motivos de seguridad" y ante aquellas sobre consumo de combustible o gastos de mantenimientos no hay respuesta al considerar que, por ser un avión militar, se trata de información confidencial.