Tanto el PSOE como el PP, tanto los socialistas como los liberal-conservadores...
Tanto el PSOE como el PP, tanto los socialistas como los liberal-conservadores, que representan al 70 por ciento de la nación, han elogiado el impecable discurso que el Rey Felipe VI pronunció con motivo de la Navidad y que ha calado en las capas más profundas y extensas del pueblo español.
El diputado Gabriel Rufián, cuyo partido representa a una exigua minoría de electores, se ha permitido mofarse de las palabras del Rey, escarneciéndole personalmente. Ni respeto ni seriedad, solo la simple agresión al peor estilo de los periódicos murales de preuniversitario. Eso sí, varias cadenas de radio, algunos canales de televisión, han dado a sus palabras, relieve y extensión similares a las manifestaciones del PSOE y del PP.
Y bien. En una nación tan impecablemente democrática como Alemania, el partido de Rufián no estaría representado en el Bundestag, en el Congreso de los Diputados germano, porque la ley constitucional de la gran nación centroeuropea exige para acceder a él un mínimo del 5 por ciento del voto nacional. Esa exigencia existe en un copioso número de naciones democráticas. En España, no. Con la ley germana, el PSOE, el PP, UP, Ciudadanos y Vox estarían en el Congreso. Los demás partidos no porque ninguno de ellos alcanza el 5 por ciento de la representación nacional.
Rufián no sería diputado y no disfrutaría de una tribuna cualificada para mofarse del Rey. En lugar de aceptar su mínima representación, como Pedro Sánchez le necesita para permanecer en el sillón curul del palacio de Moncloa, Rufián se manifiesta a sus anchas, en contra de los valores que el pueblo español consagró en la Constitución de 1978. Y habrá que aceptarlo así, hasta que algún gobernante serio establezca en España los mismos porcentajes que se exigen en Alemania para acceder al Congreso de los Diputados.