Los magistrados del Consejo General del Poder Judicial han llegado por fin a un acuerdo, y por unanimidad, para renovar el Tribunal Constitucional y ha puesto en evidencia a Sánchez que les calificaba de “fachas con toga”. Pero, lo más importante, ha evitado la ilegal maniobra del Gobierno que buscaba saltarse la Constitución y cambiar las reglas para la elección de los nuevos miembros con su mayoría parlamentaria. Sin duda, han sido decisivas las palabras del Rey en su mensaje de Nochebuena alertando de “la erosión de las Instituciones” y también de las advertencias de Bruselas.
Hay que felicitar en todo caso al PSOE y al PP que, tras las bambalinas, han llegado a un acuerdo que ahora debería aprovecharse para renovar también el propio CGPJ. En el consenso, el PP ha ganado la batalla de impedir el nombramiento del magistrado José Manuel Bandrés, considerado un afín a Moncloa, y también ha logrado que se apruebe el nombramiento de los candidatos propuestos: César Tolosa y María Luisa Segoviano, considerada una magistrada ejemplar, aunque forme parte del llamado bloque progresista.
El PSOE por su parte consigue que el ex ministro Juan Carlos Campos y la ex directora de Presidencia Laura Díez se incorporen al Alto Tribunal, a pesar de su marcada afinidad con el Gobierno. Falta ahora que se decida el nombre del nuevo presidente del TC entre “el sanchista” Conde-Pumpido y Balaguer.
Se pone así fin a la crisis institucional y ése es el gran éxito del consenso entre PSOE y PP. Como en todo acuerdo, las partes han tenido que ceder y ahora deberían evitar proseguir con sus ataques sobre “los fachas con toga” y el bloqueo inconstitucional de Génova o apuntarse, como ha hecho Feijóo, de una victoria que es de todos, y, sobre todo, de la salud del Estado de Derecho.