Día de las Fuerzas Armadas Españolas
domingo 12 de octubre de 2008, 22:16h
Coincidiendo con la fiesta nacional -que es también la del descubrimiento de América- y con la festividad religiosa de la Virgen del Pilar, patrona de España, se celebra todos los años por estas fechas un desfile en homenaje a las Fuerzas Armadas españolas. Ambos conceptos, religioso y militar, siguen siendo mal digeridos por determinados sectores, algunos de ellos próximos al Gobierno. Pero lo cierto es que, de un tiempo a esta parte, el desfile de la Hispanidad suele traer aparejada alguna que otra polémica. Empezó Zapatero, cuando aún estaba en la oposición, faltando al respeto a la bandera norteamericana permaneciendo sentado a su paso. Con su gesto, se granjeó la antipatía de ambos partidos americanos.
Posteriormente, fue sonado el abroncamiento público de la vicepresidenta De la Vega a la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, en la tribuna de invitados. Sabedora de que todas las cámaras enfocaban tanto al desarrollo del desfile como al comportamiento del público asistente, De la Vega no dudó en aprovechar semejante coyuntura para mostrar erga omnes quién mandaba allí. Y este año le ha tocado a Rajoy, quien ha definido la ocasión como un “coñazo” y un “planazo” el tener que asistir al desfile. Como es lógico, la maquinaria de criticar que José Blanco mantiene perfectamente engrasada se ha puesto a funcionar a pleno rendimiento, acusando al líder popular de hipocresía, entre otras muchas cosas. Fundamentalmente, porque aprovechando la edición del pasado año, el PP sacaba un vídeo en el que se exaltaban los valores patrióticos, y se animaba a la ciudadanía a acudir al desfile. No está el líder del PP para muchos deslices, y menos para uno de semejante calado.
Pero quien realmente no se merece todo esto es el grueso de unas Fuerzas Armadas que, día tras día, dan lo mejor de sí para que todos vivamos más seguros. Pobremente dotadas de medios técnicos y humanos, las Fuerzas Armadas han de soportar además las invectivas de políticos desubicados que no acaban de recordar ni entender muy bien cuál es el origen y la misión fundamental de un Estado. Parece, en efecto, que demasiados políticos españoles han olvidado que el Estado moderno se inventó para garantizar justicia y defensa –precisamente dos de las áreas peor tratadas en los presupuestos, a pesar de ser esenciales. Y pese a todo, ahí sigue el Ejército, tanto en misiones de paz fuera de nuestras fronteras, como velando por nuestra la seguridad dentro de ellas. Así lo atestiguan, sin ir más lejos, las víctimas del terrorismo etarra, cuyo único delito fue llevar un uniforme con honor y dignidad. Honor y dignidad que no merecen mancillarse con polémicas y comentarios extemporáneos absolutamente fuera de lugar.