La intervención de Pedro Sánchez en el Foro de Davos ha resultado un compendio de manipulaciones y mentiras que ha debido dejar estupefactos a los dirigentes políticos y económicos que escucharon su discurso. Primero, no ha podido evitar atacar al PP en un escenario fuera de España y, luego, ha desgranado unos datos sobre la economía española que nada tienen que ver con la realidad.
Pedro Sánchez ha tenido la desfachatez de despreciar al partido de Nuñez Feijóo como líder de uno de los partidos conservadores que pacta con la “ultraderecha”, lo que supone “una amenaza real” para la democracia, pues “pueden destruir desde dentro la Unión Europea” . El presidente del llamado Gobierno Frankenstein, en coalición con los comunistas de Podemos y aliado con los separatistas que intentaron dar un golpe de Estado y los herederos de ETA, no ha tenido reparos en atacar al PP por gobernar con Vox en Castilla y León, un acuerdo, que por cierto, está a punto de romperse.
Pero, el capítulo más impúdico y narcisista de la intervención de Pedro Sánchez se ha centrado en su delirante análisis sobre la situación económica en España que, según él, “tiene la mayor tasa de empleo de su historia”. Una descomunal mentira, pues los datos del paro están manipulados por la reforma laboral, que como explicamos en esta sección, ha traído como consecuencia un vulgar maquillaje de las cifras que es preciso desenmascarar. El truco consiste en presentar el trabajo temporal como fijo discontinuo. El Gobierno continúa presumiendo de unos datos “históricos”, que esconden un engaño supino, una camelancia propia de los que consideran que los problemas se solucionan al cambiarles el nombre. Según han puesto de manifiesto informes de organismos serios e independientes, hay en España 550.000 personas que no computan como desempleados pero que carecen de un puesto de trabajo. La tasa ya de por sí abultada de 2,8 millones de desempleados escala hasta los 3,3 millones si tenemos en cuenta esa cifra de empleados fantasma que queda fuera del cómputo del Ministerio de Trabajo.
Pero Pedro Sánchez ha ido más lejos en su autocomplacencia al señalar que todos los organismos internacionales coinciden en que España será una de las economías occidentales que mejor navegará en este periodo de incertidumbre y desaceleración económica y auguran que seguirá avanzando por el mismo camino. "La economía mundial necesita hoy más que nunca socios fiables en los que se pueda confiar, y España será uno de ellos". Pero resulta improbable que los dirigentes económicos mundiales confíen en un presidente que manipula con descaro los datos económicos de su país y ataca a la oposición donde no corresponde. Pues el Foro de Davos no es el escenario para un mitin de la campaña electoral española.