Krugman, Nobel de Economía
martes 14 de octubre de 2008, 01:20h
En estos tiempos de crisis económica global –salvo en España, que se le llama “desaceleración”- el nombre del Nobel de Economía era algo que despertaba más atención de lo habitual. Tal galardón ha recaído este año en el norteamericano Paul Krugman, por “sus análisis de las pautas comerciales y de la geografía de la actividad económica”, en palabra de la Fundación Nobel. Krugman, profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton y premiado en 2004 con el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, no oculta su perfil político. Neokeynesiano y de posturas que en su país se calificarían como izquierdistas, ha escrito más de 20 libros de divulgación y teoría económica y es célebre en Estados Unidos, entre otras cosas, por sus fuertes críticas a las políticas del presidente George W. Bush.
Es éste último aspecto el que se afanan en destacar desde ciertos mentideros llamados progresistas, sin saber que, con semejante proceder, no hacen sino minimizar la figura de un eminentísimo economista. Porque a Krugman no le han dado el Nobel por criticar a Bush, sino por su vasta y rica obra académica, así como por sus aportaciones para entender mejor los efectos del libre mercado en la globalización. Cosa distinta es que, a su juicio, el plan Paulson “no tenga ni pies ni cabeza”, porque se dan las ayudas "sin condiciones ni contrapartidas". En este sentido, resulta alentador conocer que, según el flamante Nobel de Economía, estamos en medio de una “recesión prolongada”, pero no necesariamente de un “colapso”. Su análisis, con independencia de su valía académica, resulta especialmente válido en tanto que Krugman es un experto en la llamada “economía de escala”: la posibilidad de que determinados bienes y servicios puedan producirse más baratos en serie. En suma, mayor rendimiento y menores costes. Una receta interesante.