Tal vez sea, el español, el único partido comunista europeo de envergadura que...
Tal vez sea, el español, el único partido comunista europeo de envergadura que conserva su nombre. Tras la caída del muro de Berlín, la hostilidad electoral hacia el comunismo en las democracias occidentales fue de tal calibre que la mayor parte de los dirigentes del partido modificaron el nombre. En España, no, si bien el Partido Comunista se enmascaró en Izquierda Unida y ahora pretende hacerlo en Sumar.
Sería perder el sentido de la objetividad, no reconocer el constructivo papel que los comunistas jugaron durante la Transición. Tanto Santiago Carrillo, como especialmente Pasionaria y Rafael Alberti, contribuyeron a que la Monarquía restaurada se convirtiera en la Monarquía de todos como Juan III propugnó durante largos años desde su exilio en Estoril. Posición, por cierto, que compartió Juan Carlos I y el político clave de la Transición, Torcuato Fernández-Miranda. El comunista, realmente importante y con votos, se llamaba Marcelino Camacho, un hombre serio, muy inteligente, de vasta preparación económica y sindical. Fue el hombre clave que acercó el comunismo a la Transición.
Siempre por encima del millón de votos, la renta en diputados del Partido Comunista resultó muy endeble porque su implantación en toda España dispersaba los sufragios y la ley d’Hondt le perjudicó. A Rajoy, cuando se alzó con mayoría absoluta, le costó cada diputado en el entorno de los 50.000 votos y al Partido Comunista en el entorno de los 400.000. Tal vez por esa circunstancia, el PC careció durante casi 40 años de potencia parlamentaria. Pablo Iglesias enderezó la situación al propugnar la alianza del emergente Podemos y el decadente PC. El resultado de la sagacidad de Iglesias fue que, por primera vez en la democracia tras Franco, el Partido Comunista ascendió al poder, ahora con una vicepresidenta del Gobierno, varios ministros y no pocos secretarios de Estado.
Yolanda Díaz, en fin, ha sido una creación de Pablo Iglesias. Muy en la línea tradicional del PC pretende ahora absorber a Podemos y convertir al Partido Comunista en el líder a la izquierda del PSOE. Difícil saber si lo conseguirá. En todo caso, a muchos les parece un despropósito y una desfachatez que Yolanda Díaz margine a Pablo Iglesias, y pretenda diluir a Podemos en Sumar. Y por eso están las espadas en alto o, hablando con propiedad, se han desenfundado ya las navajas cachicuernas.