Por enésima vez, Pedro Sánchez se ha burlado del Parlamento al negarse a contestar a las preguntas del PP en la sesión de control al Gobierno. Institucionalmente, el presidente está obligado a dar explicaciones a la Oposición en estos debates, pero en lugar de cumplir con el reglamento del Congreso, se va por la tangente y se limita a insultar a los portavoces del PP. Este miércoles, Cuca Gamarra le preguntó por qué había dimitido el presidente de Renfe tras el fiasco de los trenes de Cantabria y Asturias, mientras Irene Montero seguía como ministra después de la chapuza de la ley del “solo sí es sí”. El presidente ni se refirió a la ley, ni a la ministra. Primero, insultó a Cuca Gamarra y, luego, contestó que el Gobierno había puesto en marcha una excelente reforma laboral, subido el SMI y repartido millones en becas. Y se sentó en medio de la habitual ovación de sus diputados.
El PP no puede admitir que Pedro Sánchez incumpla el reglamento del Congreso. Cuca Gamarra, en su turno de réplica, tendría que haberle exigido que contestara a su pregunta. El principal partido de la Oposición no debería tolerar la chulesca actitud del presidente cada vez que interviene en la sesión de control al Gobierno. Tiene que exigirle que responda a las preguntas en lugar de irse por las ramas y aprovechar para hacer electoralismo con su chorreo de dinero público.
Pedro Sánchez aprovechará todas sus intervenciones para hacer electoralismo. Manipulará todos los datos económicos y sociales en su obsesión por alardear de sus grandes éxitos. Como ha vuelto a hacer, seguirá recordando los efectos de la pandemia y del volcán de La Palma hasta que se jubile. Pero está obligado a contestar a las preguntas de la Oposición. Y el PP no puede callarse ante las reiteradas burlas del presidente al Parlamento.