“Tengo la sensación de ser mi abuela remontando los Pirineos hace ochenta años”. Olivia Blanc (1980, más conocida como Olivia Ruiz) es una cantante de sangre y ascendencia española, nacida en Marsella (Francia), famosa desde su participación en el primer Star Academy (Operación Triunfo) de la televisión francesa, en 2001. Conquista los escenarios con melena morena y cuerpo cimbreante, vestida de faralaes o cuero rocanrol, en francés y en español, poniéndole pasión a todos los acentos, del rap a la chanson.
Tres de sus abuelos tuvieron que abandonar España huyendo de la Guerra Civil. Olivia es fruto del hambre y el frío, de la injusticia y el desarraigo, del dolor. Canta y baila muy bien, es enérgica sobre el escenario, intercala idiomas y puede presentar mil caras frente al público, parecer dulce o salvaje, mientras interpreta J'traine des pieds (“Arrastro mis pies”) o entona Mi Quijote.
La sangre tira, la memoria arrastra. Ahora, aprovechando el éxito de su carrera musical y dispuesta a darnos a conocer quién es realmente Olivia Ruiz, ha escrito su primera novela, que se llama El color de tus recuerdos y publica en España Duomo ediciones. Es una saga familiar, un homenaje especial a las mujeres de su familia, españolas refugiadas en Francia, obligadas a huir, despojadas de todo, decididas a seguir adelante, aunque fuese en tierra extranjera. Por miles se contaban, cruzando la frontera en el invierno más gélido. Emigrantes españoles, refugiados de guerra, hambrientos, descalzos, derrotados y esperanzados seres humanos poniendo su vida a salvo. Igual que Antonio Machado y tantos otros, también tres hermanas -Leonor, Rita y Carmen-, tres niñas solas, cruzaron la frontera con seis, diez y dieciséis años, para buscar refugio muy lejos de su casa y, ya por siempre, separadas de sus padres. La mediana de ellas es ascendiente directa de la cantante que triunfó en el show televisivo varias generaciones después.
Olivia Ruiz utiliza el símbolo de una vieja cómoda heredada de la abuela Rita para ir abriendo cajones y desvelando secretos. El primero, que da nombre al capítulo, contiene “La medalla del bautizo”. (“Por delante de nosotros avanzaba una marea humana, como millares de hormigas, valerosas y vulnerables, menguadas por el frío glacial y el peso de los equipajes, pero con una voluntad sin igual. Por la noche llegamos al campamento de Argelès”). También están “La llave”, “La partida de nacimiento”, “El billete de tren”, “El sobre”, etc, diez enigmáticos cajones que encierran momentos importantes de la historia de la familia, recuerdos que marcaron la vida de cuatro generaciones de mujeres con el corazón partido, mitad españolas y mitad francesas. Amores, muertes, maternidades y promesas marcan la línea familiar y los pasos decisivos del camino, desde el año 36 hasta nuestros días.
Casi un siglo después, Olivia Ruiz narra con pasión y hace un homenaje a la memoria de sus antepasados. Los dos bandos, el odio, los buenos y los malos, los vencedores y los vencidos, la sed de venganza, todo lo que late en el pulso de la sangre que da vida al cuerpo, junto a la necesidad de dejar que las heridas respiren al aire y no se tapen, para que puedan cicatrizar. Como dice Pablo Neruda en Confieso que he vivido, y recuerda Olivia Ruiz en el prefacio de El color de sus recuerdos: “El desarraigo es para el ser humano una frustración que, de una u otra manera, atrofia la claridad de su espíritu”. El desarraigo es una frustración que también se cura honrando la memoria de nuestros antepasados.