Los exégetas del sanchismo han decidido emborronar el escándalo de corrupción, conocido como...
Los exégetas del sanchismo han decidido emborronar el escándalo de corrupción, conocido como “El mediador”, basureando a la Guardia Civil por una cuestión aislada y lamentable a la que llaman “Cuarteles”. La Guardia Civil está considerada como una de las Instituciones socialmente más prestigiosas de la vida española. Honradez, incansable trabajo, servicio a la patria, firmeza en defensa de la unidad territorial, tenaz vela, en fin, para garantizar la seguridad ciudadana... La ejemplaridad de la Guardia Civil, el cuerpo más aplaudido por el pueblo en todos los desfiles militares, permanece indiscutida en la opinión pública, a pesar de los ataques que, de forma periódica, dirigen a la Benemérita los sectores que aspiran a fragilizar el orden social reinante.
Pero que un partido que está en el Gobierno se haya lanzado para taponar sus vergüenzas a denigrar a la Guardia Civil, tratando de enmascarar las presuntas tropelías del Mediador con el humo de las acusaciones contra la Guardia Civil, resulta especialmente lamentable. Y miserable.
Doscientos años de servicio a España no se pueden deteriorar porque un presunto delincuente haya montado con presuntos diputados socialistas una operación corrupta de mordidas, juergas y prostitución. No quiero entrar en el contendido de Mediador hasta que la Justicia se pronuncie, pero tiene razón un dirigente de la Guardia Civil que ha declarado en el diario ABC: “En el PSOE se benefician de que si nos miran e insultan no los miran a ellos”.
Es la vieja estrategia del ventilador y la basura. Tomar casos aislados y generalizar forma parte de una fórmula deleznable para enmascarar los despropósitos propios con un caso aislado que no ensucia la honradez y la rectitud de una Institución benemérita, altamente considerada por la opinión pública. El periodismo serio, en fin, está en la obligación de denunciar la tropelía.