El juez de guardia en Barcelona ha dejado en libertad a la exconsellera de Enseñanza y eurodiputada de Junts, Clara Ponsatí, después de que así lo haya acordado el Tribunal Supremo, que la cita a comparecer el 24 de abril próximo con la advertencia de que volverá a ser detenida si no se presenta
Ponsatí, detenida por los Mossos d'Esquadra hacia las 18.00 horas a raíz de una orden del Supremo, ha abandonado los juzgados de guardia de Barcelona poco antes de las 23.00 horas, una vez se le ha comunicado el requerimiento del Supremo y rodeada de varios centenares de personas, entre ellos dirigentes de Junts como Laura Borràs, Francesc de Dalmases o Albert Batet.
El juez instructor Pablo Llarena ha dictado esta misma tarde un auto en el que acuerda dejar sin efecto la detención de la exconsellera, así como el procesamiento por rebeldía que acordó después de que huyera de la justicia española para evitar ser juzgada por el caso del procés.
En su auto, Llarena cita a la eurodiputada para que comparezca el próximo 24 de abril ante el Tribunal Supremo, asistida por un abogado, con el fin de comunicarle que está procesada por un delito de desobediencia, que no acarrea penas de prisión, solo de inhabilitación. Además, le advierte de que si no comparece podría modificarse "su situación personal" y podría ser conducida ante el tribunal "por la fuerza pública".
Ponsatí, exconsellera del Govern de Carles Puigdemont que huyó tras la declaración unilateral de independencia de 2017, cruzó este martes la frontera francoespañola para regresar a Cataluña, sin entregarse a las autoridades pese a su orden de detención.
La noticia del regreso inesperado de Ponsatí ha saltado a las 16.14 horas, cuando la ACN ha publicado unas imágenes en las que aparece la eurodiputada de JxCat a bordo de un coche atravesando ya territorio español, tras cruzar este martes al mediodía la frontera desde Perpiñán con intención de convocar una rueda de prensa -a las 17h en la sede del Colegio de Periodistas de Cataluña, en Barcelona- para explicar las razones de su retorno desde Bélgica.
Sobre Ponsatí pesa una orden de detención en España por un delito de desobediencia, si bien la exconsellera recurrió el auto de procesamiento del Tribunal Supremo, del 12 de enero, al considerar que, como eurodiputada, dispone de inmunidad parlamentaria y que su presunto delito de desobediencia ya habría prescrito. Sin embargo, el juez Pablo Llarena rechazó el pasado 21 de marzo todos los recursos -incluido el de Ponsatí- sobre los nuevos procesamientos, posteriores a la derogación del delito de sedición tras la reforma del Código Penal.
Ponsatí ha afirmado que ha regresado a Cataluña no para hacer "ningún pacto con el Estado", sino para "denunciar la vulneración sistemática" de los derechos de los catalanes y para "plantar cara". "Soy eurodiputada y tengo inmunidad en toda la Unión Europea, sólo en España no se me reconoce", ha asegurado Ponsatí en una rueda de prensa en el Colegio de Periodistas Cataluña, en Barcelona, en la que ha asegurado que continuará ejerciendo como eurodiputada.
Tras ofrecer la rueda de prensa, agentes de paisano de los Mossos d'Esquadra han detenido en las calles de Barcelona a la exconsellera de Enseñanza, a raíz de la orden de arresto que el Tribunal Supremo dictó contra ella por un delito de desobediencia al facilitar el referéndum del 1-O. Ponsatí ha sido detenida en la plaza de la Catedral de Barcelona cuando caminaba, junto a su abogado Gonzalo Boye, en dirección a la oficina de los eurodiputados de Junts en el barrio del Born.
Un sargento de la policía catalana, vestido de paisano aunque con el escudo de los mossos en la chaqueta, se ha acercado a Ponsatí cuando cruzaba la plaza, rodeada por algunos de sus seguidores, y le ha pedido que fuera "tan amable" de acompañarle en virtud de la orden de detención del Supremo que tiene vigente. "Le recuerdo que está intentando detener a una eurodiputada que tiene inmunidad", "¿Está seguro de que quiere hacer esto?", ha aducido Clara Ponsatí, al tiempo que le mostraba su credencial de parlamentaria europea, que llevaba colgada al cuello, y le pedía al agente su número de placa.
Bajo el foco de numerosas cámaras de fotografía y televisión, el agente ha enseñado su placa a la exconsellera, que tras examinarla ha accedido a acompañar al vehículo al policía, quien ha apoyado su mano en el hombro de Ponsatí para conducirla hasta el vehículo policial.
Entre algunos gritos de protesta contra la "justicia española", Ponsatí ha subido al coche a las 18.10 horas, acompañada de su abogado Gonzalo Boye, tras reclamar a sus asesores que le entregaran la mochila que había preparado para el "fin de semana".
En el coche de la policía catalana -que iba seguido de otro vehículo no logotipado-, Ponsatí está siendo conducida a los juzgados de guardia de Barcelona, donde está previsto que se le comunique el requerimiento que tiene pendiente del Tribunal Supremo para que comparezca ante el juez Llarena por un delito de desobediencia, según fuentes cercanas al caso.
Según lo previsto, la exconsellera quedará en libertad una vez reciba el requerimiento que la emplaza a comparecer ante el juez del Supremo Pablo Llarena. Mientras se llevaba a cabo la detención, Ponsatí ha publicado un mensaje en su cuenta de Twitter: "Los Mossos d'Esquadra me detienen ilegalmente en Barcelona". Fuentes del Departamento de Interior han precisado a Efe que la detención de Ponsatí obedece a una orden judicial.
Llarena desmonta el argumento de la inmunidad como eurodiputada
La defensa de Ponsatí mantiene que su detención es ilegal puesto que goza de inmunidad por su condición de diputada del Parlamento Europeo, cámara que precisamente tiene fijada una sesión plenaria para este miércoles.
No obstante, Llarena replica en su auto que Ponsatí fue procesada en marzo de 2018, por lo que la inmunidad que alcanzó en junio tras su proclamación como europarlamentaria no exige que se tenga que tramitar un suplicatorio ante el Parlamento Europeo para acordar su detención.
"Entender que la inmunidad opera más allá del momento procesal literalmente marcado en las normas anteriores supondría desbordar el espacio constitucionalmente reservado a esa garantía", abunda Llarena.
Para el magistrado, la inmunidad "protege frente a la apertura de procesos concebidos para alterar y perturbar el normal funcionamiento de la cámara legislativa, no para impedir el desenlace de una causa penal en la que el diputado o senador electo ha sido ya procesado".