Está muy próxima la desvinculación institucional de uno de los médicos de trayectoria más modélica de la Córdoba contemporánea, enriquecida por la labor alquitarada de una legión de entre ellos. Hijo de D. Antonio Serrano Gómez que fuera inolvidable integrante del preciado staff administrativo de una clínica de extenso y merecido renombre a escala nacional, D. Antonio Serrano Cárdenas dejará en fecha inmediata por razones de edad de pertenecer al encomiable plantel galénico del referido Hospital de San Juan de Dios, para incorporarse a título privado a otra institución médica de alto crédito en la geografía andaluza, tan bien abastada -relativamente.- de organismos hipocráticos de sobresaliente nivel.
Cincuenta años de trabajos y días consumidos a pie de quirófano por el muy vocacionado y competente médico cordobés. Aprendiz desde adolescente de su progenitor y del muy afamado traumatólogo D. Manuel Gala así como de la nutrida cohorte de colaboradores de este, múltiples de los secretos de la disciplina hipocrática -muchas veces, un verdadero y difícil arte- dejaron de serlo para él de manera precoz. No fue así sorprendente que su paso por la abrillantada Facultad de Medicina de Córdoba de los radiantes comienzos de la muy esclarecida época de la Transición estuviera jalonado por las más altas calificaciones y serondos frutos en el despertar y afianzamiento de una querencia traumatológica desbordante. La muerte, ¡hèlas! quebraría una de sus ilusiones más encendidas: la incorporación al prestigioso servicio rectorado por el impar pediatra y español de la más noble estirpe, el inolvidado D. Armando Romanos Lezcano, soriano andaluzado de preclara e inextinguible memoria.
Tras esta grande frustración, las responsabilidades asumidas en el reputado centro de cuyo organigrama oficial pronto se jubilará no le dejaron vagar para detenerse en pensar "lo que pudo ser y no fue", tema de asidua presencia en una región como la del Mediodía peninsular, habitada por la postración en los últimos 200 años de su recorrido por el tiempo. Respetado y querido a partes iguales por colegas, compañeros y enfermos de toda condición, emprende en esta áspera primavera sureña de 2023 el rumbo de su postrer destino profesional. Sus incontables amigos y sus no menos numerosos y agradecidos pacientes le desean ex tote corde una última travesía profesional repleta de logros y satisfacciones. Las huelgas siguen; los tumultos en redor de los establecimientos hospitalarios de este desdichado país arrecian sin desmayo. Pero aun así, con ejemplos como los del Dr. Serrano, el horizonte no se nubla por entero, y llamaradas de entrega y conciencia vocacional como las suyas siguen alumbrando la tarea de los mejores entre las jóvenes generaciones.
Impulsados por su andadura sería muy ocasionado celebrar anualmente en la ciudad de la Mezquita una semana en homenaje a sus profesionales médicos con estudios muy nutridos de índole humanística a la vez que estrictamente galénica. Un jurista de muy alta preparación al mismo tiempo que insuperable gerente de cuestiones sanitarias como D. Miguel Mingorance pudiera correr a cargo de su sin duda exitoso desarrollo, comenzado o terminado con la intervención del protagonista de estas líneas.