Alberto Núñez Feijóo se ha movido demasiado tiempo en la molicie de unas encuestas que...
Alberto Núñez Feijóo se ha movido demasiado tiempo en la molicie de unas encuestas que le clavaban como una flecha en el palacio de la Moncloa. No hay que dudar de la rectitud de los encuestadores ni de su rigor científico, pero en las elecciones el único sondeo válido es el de las urnas. Y Alberto Núñez Feijóo, aunque tal vez un poco tarde, se ha dado cuenta de que no todo el monte es orégano.
En las elecciones autonómicas y municipales tienen mucho que decir las personas. El alcalde que lo ha hecho bien sale reelegido y al que lo ha hecho mal los votantes lo escabechan. Núñez Feijóo ha replegado velas de forma inteligente, ha anunciado que los resultados municipales y autonómicos no iban a subrayar la victoria arrolladora del Partido Popular y ha tomado las medidas necesarias para que no repiquen las campanas antes de tiempo, poniendo nervio a su bronce.
Con relación a las elecciones generales, el presidente del PP se ha dado cuenta de que Pedro Sánchez volcará su presidencia europea rotatoria en actos nacionales e internacionales que ocupen suculentos espacios de televisión, amén del dinero volcado para atraer o comprar votos en sectores significativos de la sociedad, a los que está haciendo llegar la fuerza de los Presupuestos Generales del Estado y lo que pueda extraer de las ayudas europeas.
Núñez Feijóo ha anunciado, además, que saldrá a la calle para atraer a los indecisos. Un acierto. De seguir mascullando en Génova, las cosas se le podían poner muy ásperas. No le será fácil conquistar la calle, pero en ella le lleva ventaja a Pedro Sánchez al que abuchean en todos los sitios. Si Núñez Feijóo, además de las sólidas bases electorales de las que dispone, consigue movilizar a un porcentaje alto de los indecisos, sus posibilidades de abrir los portones del palacio de la Moncloa se habrán multiplicado.