PÁLIDA CONDENA
Montevideo (IX)
martes 25 de abril de 2023, 20:32h
- La realidad tiene una respiración boqueante, entrecortada.
- La ficción no tiene extraños desvanecimientos ni coagulaciones de los sonidos.
- En Montevideo el descubrimiento de uno mismo se habría partido si hubiese reflejado por casualidad solo un semblante auténticamente humano.
- Los estadounidenses abandonan California y Nueva York en masa.
- Vivir en el lado positivo y en el lado negativo de la frontera.
- La vulnerabilidad no es a la postre más que una pérdida de tiempo.
- En Montevideo hay algo invisible que demuestra que la semilla no está empobrecida.
- Una pared observa un ritual.
- La literatura no es una distracción, no hace una larga pausa con Enrique Vila-Matas.
- Hoy hace 60 años que se colocó la primera pata de acero inoxidable del Gateway Arch. Hermosa St. Louis cuando leo Montevideo.
- El acero inoxidable de Montevideo se dirige como una bala a unos ojos.
- Ojos abiertos viendo flechas que van directamente al blanco.
- Ojos en el Guaranty Building, en Buffalo.
- Leo: “En Downtown West, AHM quiere construir lo que se convertirá en el edificio híbrido de madera maciza más alto del mundo. Los componentes adicionales incluyen renovaciones de edificios, un nuevo garaje y edificios de relleno”.
- Ojos en medio de la adoración de Montevideo, construcción en la que el viento y el sol no hacen estragos.
- Todo es rapidez, más repetición.
- “Quentin Tarantino dirigirá este año la que será su décima y última película: The movie critic”.
- Los buenos directores de ficción ven brillar a su través las pálidas páginas de todas las filosofías.
- El viajero solitario ve que todo lo que hay en la habitación está cubierto de amontonamientos de polvo.
- La novela Montevideo trae un umbral metafísico, una clave para mirar junto a una butaca los Cantos de Maldoror.
- Aliento ensayístico que nos hace madurar plenamente.
- Una habitación imposible donde eres el capitán y navegas hacia tu vida.
- Los vientos irían contigo hablando con el Autor de Brillante Idea de libros imposibles durante un tiempo, comprender y aceptar, siendo testigos de esplendores y horrores.
- La felicidad perfecta, enseguida arribarás y saldrás. Pisarás el hotel y echarás el ancla.
- Montevideo se parece mucho a una maqueta de tren. Es brillante ver las líneas funcionar vivamente en la distancia. Puedes ver lo que tiene que hacer la gente.
- Las ideas, conforme el día avanza, se hacen pesadas, vienen cuando ellas quieren como en el dicho de Nietzsche. El lenguaje nos hace sentir una fresca y pura belleza.
- El verdadero saber es no acabar por rendirse a una sensación de inevitabilidad.
- El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, un rostro como un relámpago rasgando el horizonte y esfumándose.
- Vila-Matas ama estas construcciones detallistas: “Durante años practiqué una especie de saudade secreta, una extraña añoranza de ultramar, melancolía de un lugar que no había conocido y al que no tenía claro que pudiera viajar algún día”.
- Todas las cosas extrañas en Montevideo son el no va más de la existencia.
- Rigurosidad y cognoscibilidad que percibimos delgados como un caballo de carreras.
- Bloqueo a la altura del manantial.
- “Solo durante una semana me rebelé contra esa situación de bloqueo y estuve levantándome a las cuatro o a las cinco de la madrugada”.
- Montevideo es un libro lleno de escritores honestos. El libro te exige. Un viajero persigue en el 74 su obsesión y su éxtasis, caminar nada perezoso, como los escritores de la generación perdida.
- Fragmentos de memorias, tormentas con ocio ocioso.
- Montevideo cuenta cómo se creó la inmensidad, la Creación entera.
- Moby Dick, algunas aceptaciones, algunos rechazos, chamanes viviendo por lo general del aire. Vagabundeos agradables.
- Hablar de puertas laterales, escaleras secundarias, máximas divinidades, antiguos balleneros.
- Montevideo es un relato de interminables esfuerzos, el narrador nos dice: “Me fascina el afán por abarcarlo todo”.
- Fuerza en las frases. “Tanto si estaba vivo o muerto, y si era o no Rimbaud aquel joven brutal que había visto vivo en el Pont des Arts, lo cierto para mí era que con su Je est un autre −una frase en una carta, frase muy mitificada cuando quizás hubo ahí un simple error caligráfico− había transformado la noción de identidad de tantos de nosotros”.
- Camina un paso por delante de la realidad y hasta los árboles muertos le inspiran.
- El otro considera que es extraño hallarse otra vez en camino. La primavera llegó, pero todavía hace frío.
- Vila-Matas encuentra palabras en ciudades dóciles, en vallas desvencijadas. Hasta el último rincón tiene mucho que ofrecer en materia de pasaje.
- El otro, ¿por qué no me cuenta algo de mí mismo?
- Vila-Matas hace y dice cosas que llevan hacia una musicalidad más compleja.
- Se habla de las páginas de Elizabeth Hardwick. El viajero pasa por experiencias, sentimientos de liberación.
- Me arrastro metro a metro por la gran obra de Vila-Matas.
- Fitzgerald viene, con su corazón de oro, pero sin civilizar en realidad, su único defecto. Vuela con alegría y orgullo, como un buitre, sagrado y entrañable, con una misión por cumplir.
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