El partido gobernante de Sudáfrica, el
Congreso Nacional Africano (CNA), quiere que el país se retire del Estatuto de Roma, el tratado fundacional de la
Corte Penal Internacional (CPI), confirmó hoy el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa.
"El CNA ha tomado la decisión de que es sensato que Sudáfrica se retire de la CPI", declaró este martes a los medios Ramaphosa en una rueda de prensa conjunta con su homólogo de Finlandia, Sauli Niinistö, celebrada en los Union Buildings, la sede del Gobierno sudafricano en Pretoria.
El mandatario hizo este anuncio después de una reunión este fin de semana del Comité Ejecutivo Nacional, máximo órgano decisorio de su partido, y en plena polémica por la posible asistencia del presidente de Rusia, Vladimir Putin, a la próxima cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del bloque de economías emergentes BRICS.
Como Estado miembro de la CPI, Sudáfrica, que acogerá la cumbre entre el 22 y el 24 de agosto de este año, está obligada a cooperar en el arresto de Putin, después de que ese tribunal de justicia internacional emitiese en marzo una orden de detención contra el mandatario ruso por presuntos crímenes de guerra.
Sin embargo, hasta el momento, Sudáfrica, que invitó a Putin a participar en el reunión, ha evitado confirmar si detendrá al presidente ruso en caso de que se desplace a su territorio.
La decisión se tomó "en gran parte, por la manera en que la CPI está lidiando con este tipo de problemas", señaló Ramaphosa, al subrayar que "muchas personas creen que se trata de un trato injusto".
"Nuestra opinión es que nos gustaría que este asunto sobre el trato injusto se discutiera de manera adecuada pero, mientras tanto, el partido gobernante ha decidido una vez más que debería haber una retirada, de modo que será un asunto que llevará adelante", añadió el presidente junto a Niinistö, quien se encuentra en el país africano en una visita de Estado .
Respecto al posible arresto de Putin, Ramaphosa afirmó que ese tema "está bajo consideración y discusión" y la postura de su Ejecutivo será comunicada "cuando el asunto sea finalizado".
Por su lado, el mandatario finlandés evitó comentar el posible arresto del presidente ruso y se limitó a recordar que Finlandia forma parte de la CPI y que sigue sus "opiniones y órdenes".
En junio de 2015, Pretoria se vio en una situación parecida cuando el entonces presidente de Sudán, Omar Al Bashir, sobre el que pesaba una orden de arresto por genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad, asistió a una cumbre de la Unión Africana (UA) en Johannesburgo.
El Gobierno sudafricano alegó entonces que no podía arrestar a Al Bashir debido a su inmunidad diplomática como jefe de Estado y le dejó aterrizar en el país, pero el mandatario regresó a Sudán en menos de 48 horas para evitar problemas con la Justicia, que, obedeciendo a la CPI, ordenó su detención.
La corte decidió meses después abrir un procedimiento contra Sudáfrica por su falta de colaboración, pero en 2017 rechazó remitir la situación al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para proteger una futura cooperación con el país africano
En 2016, el Gobierno de Sudáfrica hizo un primer intento para retirarse de la CPI, una decisión que la justicia sudafricana consideró "inconstitucional e inválida" un año después.
El país africano asegura haber adoptado una postura neutral sobre la guerra de Rusia contra Ucrania, y ha pedido diálogo para resolver el conflicto.
Esta posición no está sólo vinculada al papel estratégico político y económico que Moscú tiene en algunos países de África, sino también a motivos históricos como el apoyo ruso a los movimientos anticoloniales y de liberación del siglo XX, como la lucha contra el régimen segregacionista "apartheid" en el caso de Sudáfrica.