Partido de oficio del conjunto visitante (67-79).
El
Maccabi de Tel Aviv, liderado por
Lorenzo Brown y Wade Baldwin, se adueñó del factor cancha a las primeras de cambio en la eliminatoria de cuartos de final de la Euroliga que le enfrenta contra el
Mónaco tras imponerse a domicilio por 67-79 en un choque que rompió en el tercer acto y donde demostró su mayor bagaje histórico en esta fase de la competición.
Comenzó el partido igualado, en parte porque el cuadro anfitrión perdonó mucho en situaciones propicias de cara al aro contrario y desperdició así la oportunidad de distanciarse en el marcador. No estuvo mucho más acertado su rival y por ello, con seis minutos jugados, apenas habían metido veinte puntos entre los dos.
Control israelí
Al segundo cuarto entró más entonado el Maccabi, con un parcial de 2-6 que le permitió tomar algo de ventaja. Esa, y las posteriores de las que dispusieron, las fue anulando el Mónaco hasta el descanso. Y gracias a ello consiguió irse a los vestuarios solo tres abajo, metido de lleno en el choque pero con peores sensaciones (33-36).
Ese acercamiento fue un espejismo ya que, de vuelta al parqué, dieron los israelíes el golpe de autoridad que llevaban tiempo buscando. Un parcial de 0-9, construido sobre varias pérdidas e imprecisiones ofensivas de los locales, les otorgaron una renta de +11 que apenas se vio reducida hasta el minuto 30.
Así las cosas, los monegascos estaban obligados a ofrecer su mejor versión. El 0-6 con el que empezó el tramo decisivo, de nuevo con una pérdida en ataque, supuso un mal augurio que se fue confirmando para un anfitrión negado a canasta, con un 4 de 26 en triples e incapaz de meter más de 17 puntos en ninguno de los cuartos.