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TRIBUNA

Bajmut – el Stalingrado ucraniano

martes 02 de mayo de 2023, 20:18h

Como estamos viendo, oyendo y leyendo casi en todos los medios, los combates más encarnizados entre las tropas rusas y las ucranianas se están librando en una pequeña ciudad ucraniana llamada Bajmut, que, desde el punto de vista militar, representa un grandísimo valor estratégico.

Gracias a la heroica resistencia de los soldados ucranianos defensores de la misma, los soldados rusos no son capaces, durante ya varios meses, de seguir avanzando en su ofensiva para ocupar la parte del territorio de Donbass, que todavía se encuentra en manos ucranianas. El objetivo principal del Kremlin, tanto político como militar, consiste en completar la ocupación de toda la franja “administrativa” de Donbass, que ya, de antemano, fue proclamada por Kremlin como parte soberana del territorio de Rusia.

Los generales rusos han concentrado en el frente de Bajmut sus mejores y más numerosas tropas, cuyos ataques se producen sin cesar, día tras día, semana tras semana, mes tras mes, desde octubre del año pasado. Las bajas de los atacantes son enormes. En las últimas semanas los combates se han recrudecido aún más y las pérdidas de los efectivos militares rusos alcanzan 500-600-700-800 soldados diariamente, pero esto no detiene a los comandantes del ejército ruso de seguir lanzando a la “trituradora de Bajmut” (el nombre proviene de los propios combatientes rusos) más y más “carne de cañón”, que procede de las movilizaciones masivas de los reclutas en el interior del país.

Putin necesita una victoria, por muy pequeña que fuese, para demostrar a su propio pueblo y al mundo entero que su ejército es capaz de alcanzar victorias en el frente ucraniano. Los combates por conquistar Bajmut se intensifican día tras día, se lucha casa por casa. Las tropas rusas tienen una gran superioridad en artillería y su fuego va destruyendo todos los edificios, incluidos los de viviendas, desde los cuales los defensores ucranianos ofrecen una resistencia implacable. Quedan muy pocos edificios de pie, los proyectiles rusos están arrasando la ciudad, pero, mientras se mantenga algún edificio sin caer, se convierte en un bastión de resistencia de parte de los combatientes ucranianos.

Esta férrea resistencia de Bajmut recuerda mucho la heroica defensa de la ciudad de Stalingrado, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando las tropas de Hitler durante más de seis meses estaban intentando tomar este estratégico enclavo en las orillas del rio Volga. Pero no pudieron hacerlo y luego, fuertemente desgastados en los sangrientos combates, finalmente se quedaron vencidas por los soldados del Ejército Rojo, que en su contraofensiva lograron rodear las tropas alemanas, obligándolas a rendirse (más de 100.000 soldados y oficiales junto con su comandante, el general Von Paulus).

Se considera que la batalla de Stalingrado, perdida por el ejército de Hitler, fue un punto de inflexión en aquella guerra ruso-germana. A parir de la derrota en Stalingrado empezó el declive de una triunfante ofensiva alemana en el frente ruso, que finalmente había terminado con la derrota total de Alemania Nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Pues, viendo ahora en ruinas toda la ciudad de Bajmut, como a finales de 1942 lo fue Stalingrado, me imagino que Bajmut pronto puede convertirse también en el punto de inflexión en la guerra ruso-ucraniana y que la tan esperada ofensiva del ejército ucraniano, una vez empezada, cause una derrota total y absoluta al invasor ruso, como hace 80 años lo ocurrió al invasor nazi.

La gente me pregunta ¿cuál es la situación actual en el frente y cuándo podría empezar la ofensiva ucraniana? Creo sinceramente que sólo muy reducido grupo de las personas – entre ellos los líderes de los principales países occidentales, que están ayudando a Ucrania en su lucha contra el agresor ruso, así como el propio presidente ucraniano – sabe la fecha exacta del comienzo de la próxima ofensiva del ejército ucraniano contra las tropas rusas concentradas a lo largo de un frente de más de 900 kilómetros.

Lo que sí sabemos, los que seguimos con atención el conflicto ruso-ucraniano en su conjunto, es que para el día de hoy el ejército ucraniano ya ha acumulado suficiente armamento – del que estaba careciendo durante todo el año que va durando la guerra – y está capacitado de realizar una gran ofensiva, con altas probabilidades de derrotar a su enemigo, aunque éste tuviera todavía un importante potencial para defenderse (unos 400.000 efectivos, dos veces más que cuando el ejército de Putin había cruzado la frontera con Ucrania).

Pero el desgaste del ejército ruso a lo largo de los 14 meses de la guerra es muy fuerte (más de 200.000 bajas de soldados y oficiales, el bajísimo nivel moral de las tropas, la destrucción de miles y miles de unidades del armamento, las serias discrepancias entre los generales rusos, acusándose unos a otros del fracaso de las tropas rusas en el frente ucraniano, la escasez del determinado material de guerra, no sólo sofisticado, sino de los simples proyectiles de artillería, que los militares rusas despilfarraron en sus ataques masivas contra los objetivos militares y civiles en Ucrania, todo esto hace suponer (a los analistas y expertos en temas militares) que el ejército ucraniano, mejor armado (gracias a la ayuda militar del “Occidente colectivo”), mejor motivado y mejor dirigido por sus comandantes, tiene todas a su favor para derrotar al ejército ruso y reconquistar los territorios ocupados en sus momento por el enemigo.

Pero creo que no debemos caernos en una falsa ilusión de que la derrota del invasor ruso en los campos de batalla en Ucrania será rápido, contundente y concluyente. El avance del ejército ucraniano, con toda la probabilidad, será lento, librándose unas batallas encarnizadas, ya que sus tropas prácticamente carecen de una suficiente cobertura aérea, sin la cual las operaciones terrestres son mucho más costosas en pérdidas de los efectivos y de la maquinaria militar, contra un enemigo fuertemente atrincherado y con la superioridad aérea casi aplastante.

Y ¿por qué los aliados de Ucrania no la han suministrado los aviones que ella está pidiendo repetidamente desde el inicio de la guerra, principalmente los aviones norteamericanos “F-16”, los más idóneos, según los expertos militares, para las masivas ofensivas terrestres? Se han celebrado unas 11 reuniones del grupo de los aliados de Ucrania de “Ramstein”, donde se decide qué armamento necesita Ucrania en cada momento de la guerra que se está librando en su territorio, pero el tema de los aviones no se ha resuelto hasta hoy, por la negativa, casi tajante, de los EE.UU a suministrarlos.

Aunque existan decenas de pilotos ucranianos, quienes a lo largo de esta guerra han aprendido a pilotar estos aviones en las “escuelas” tanto en los EE.UU como en los países aliados europeos. También están preparados suficientes técnicos ucranianos para el mantenimiento de estos sofisticados aviones norteamericanos. Pero los EE.UU dicen que “no” al suministro de los “F-16” a Ucrania. ¿Por qué? Finalmente, hace pocos días, el Ministro de Defensa norteamericano ha “aclarado” esa negativa. Ha dicho que no es por razones “militares”, sino por razones “políticas”, sin explicar cuáles son.

Según algunos expertos en la geopolítica, éstas razones pueden estar relacionados con algún “acuerdo secreto” entre los EE.UU, Rusia e Israel. Según este acuerdo, por lo visto, EE.UU se ha comprometido a no suministrar a Ucrania los aviones “F-16” a cambio de que Rusia hiciera lo mismo con sus aviones “Su-35”, los que quiere adquirir Irán, como la contrapartida del suministro a Rusia del material militar iraní (por ejemplo, los drones) para el ejército ruso. Es que los aviones rusos “Su-35” (de la última generación de la industria aeronáutica rusa) pueden ser equipados con numerosos tipos de misiles, tanto “aire-aire” como “aire-tierra”, lo que podría acabar con la actual superioridad aérea del ejército judío en su supuesto futuro enfrentamiento bélico con el ejército persa.

Es sólo uno de los múltiples ejemplos de la existencia de numerosos acuerdos y pactos secretos y clandestinos, firmados o apalabrados, tras las bambalinas de la guerra ruso-ucraniana, entre los diferentes actores internacionales, quienes, de una u otra forma, están jugando su propio papel en este enfrentamiento militar en el corazón de Europa.

La guerra “ucraniana” ha destapado una enorme telaraña de los intereses políticos, económicos, geopolíticos, geoestratégicos y otros “geos”, cuya envergadura real jamás pudiéramos descubrir, ya que todo está bien oculto tras los telones del silencio y el secretismo. Sólo podemos deducir “algunas” cosas de este auténtico “complot” internacional y multilateral. Ver, adivinar y suponer los intereses reales, muchas veces propios y egoístas, que mueven a los verdaderos actores alrededor del conflicto ruso-ucraniano en todas sus fases y facetas.

Hemos visto muchas paradojas y cosas inexplicables a primera vista, como el ejemplo de los aviones “F-16”, cuando los “aparentes” defensores de la causa ucraniana estaban y están actuando de una forma ambigua, falsa y hasta contraria. Un ejemplo más clamoroso es que después de los 14 meses de la guerra en el suelo ucraniano, donde Ucrania está luchando por su independencia, libertad y el mantenimiento de los valores democráticos, contra un invasor agresivo y totalitario, poniendo al altar de estos valores cientos de miles de sus combatientes muertos y de la población civil exterminada, después de todo esto los líderes de la Comunidad Europea y de la OTAN siguen discutiendo si Ucrania se merece ser admitida o todavía no en estos dos “Clubes” en la vanguardia de la defensa de la democracia y de la libertad en el mundo entero. Un país, que con la sangre y las penurias de su población está defendiendo en campos de batalla estos mismo valores que, con tanto énfasis, proclaman tanto la CE como la OTAN.

Y hay más paradojas por el estilo. Cuando las élites políticas y económicas de algunos países occidentales, corrompidas por el “barato” petróleo y gas ruso, intentan, de una u otra forma, a sostener a Putin en el poder, ya que con este mafioso en el Kremlin es más fácil manejar las millonarias comisiones e intereses personales de estos “defensores” del mundo libre y democrático.

Hemos visto y estamos viendo las actuaciones contradictorias de los líderes de Alemania, Francia, Hungría y algunos más. Estamos observando con asombro la vacilante y contradictoria postura de la propia administración norteamericana, en cuyo seno se está librando una lucha entre los partidarios de ayudar a Ucrania a “vencer” a Rusia y los que pretenden evitar la “derrota” de Rusia y con ello conservar el régimen de Putin.

Y qué decir sobre los intereses que el triángulo geoestratégico EE.UU, China y Rusia pretende sacar de la guerra ucraniana. Rusia, buscando el apoyo político y militar de China en su guerra con Ucrania, a cambio de apoyar a China en su enfrentamiento geoestratégico con los EE.UU y, especialmente, en el asunto de Taiwán. Y los EE.UU, intentando impedir que cuaje esta alianza “chino-rusa”, esperando que su ayuda militar a Ucrania la permita ganar la guerra a Rusia, que provocaría la caída del régimen de Putin y la llegada al poder de las fuerzas más prooccidentales.

Así que de este múltiple-ajedrez en la palestra internacional, de las jugadas de sus principales participantes dependerá, en gran medida, la suerte final de la ofensiva ucraniana, que muchos la están esperando como una fase final del sangriento conflicto, desatado por Rusia en el mismo centro de Europa.

Esta tan complicada encrucijada de los intereses de los principales aliados y enemigos de Ucrania condicionará inevitable el tiempo que todavía podría durar la guerra ruso-ucraniana y la posibilidad de que esta batalla final se convirtiera en una victoria definitiva de Ucrania para que la Rusia militarista, imperialista y totalitaria se quedara vencida para siempre y no fuera capaz, nunca más, de agredir a ningún país de su entorno.

Como ocurrió con la Alemania Nazi después de su derrota en la Segunda Guerra Mundial, que había empezado en la “batalla de Stalingrado”, y que hoy en día algo semejante puede ocurrir en la “batalla de Bajmut”.

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