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LA POPULARIDAD DE LA MONARQUÍA

lunes 08 de mayo de 2023, 13:25h
A la vista de lo ocurrido en Londres el fin de semana, de la atención prestada en todo el mundo a la coronación...

A la vista de lo ocurrido en Londres el fin de semana, de la atención prestada en todo el mundo a la coronación de Carlos III, de lo publicado en los periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales de los cinco continentes, habrá que concluir que la popularidad de la Monarquía británica es inmensa y que ninguna República puede competir con esa popularidad. Solo el Vaticano y la Monarquía japonesa se aproximan al cariño popular que despierta la Corona británica.

El diario La Razón ha acertado plenamente al titular su editorial La Corona, patrimonio de la nación en libertad. Asentada firmemente sobre los cimientos del sentimiento popular, la Monarquía británica es un modelo de democracia pluralista plena. Al Rey Carlos III le ha elegido el sufragio universal de los siglos y por eso la Corona significa neutralidad en la Jefatura del Estado y garantía de unidad nacional. Los británicos defienden su Monarquía y se sienten identificados con la Corona porque, por encima de los partidos políticos, la Jefatura del Estado garantiza la neutralidad y la capacidad para el arbitraje y la moderación. La Monarquía se mantiene en Gran Bretaña porque es útil, mucho más útil que la República, y el pueblo británico lo siente y lo sabe.

Frente a los ataques adolescentes con que algunos obsequian a la Monarquía en España, la imagen de lo ocurrido este fin de semana en el Reino Unido resulta demoledora. Es el pueblo llano, es la ciudadanía la que mantiene y apoya la Monarquía por lo útil que a todos resulta. Y en el caso británico, a pesar de la abdicación de Eduardo VIII, de la cortedad de Jorge VI, de los escándalos personales de varios príncipes y princesas de la Casa Real.

El espectáculo, en fin, que los británicos han dado al mundo no precisa de comentarios. La trasmisión en directo por televisiones de todo el mundo lo ha situado en su justa dimensión y las Monarquías de Suecia, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, España, Nueva Zelanda, Japón, Australia o Canadá, las Monarquías parlamentarias, en fin, se han sentido robustecidas, siempre al servicio de sus pueblos y de sus ciudadanías.