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ORIENT EXPRESS

Eslovaquia cumple 30 años

Ricardo Ruiz de la Serna
domingo 14 de mayo de 2023, 18:51h

En 2023, la República Eslovaca, que es como oficialmente se llama el país, está de cumpleaños. Nació el 1 de enero de 1993 después de la detonación controlada de Checoslovaquia, que en muchos aspectos resultó modélica; por ejemplo, evitó la violencia y se hizo desde las instituciones.

Todo comenzó cuando Vaclav Havel (1936-2011) fue nombrado presidente de Checoslovaquia el 26 de diciembre de 1989 y refrendado en elecciones libre el 8 de junio de 1990. El paso de un régimen comunista a un sistema democrático se hizo entre 1990 y 1992. El intento de mantener a los checos y eslovacos en el mismo Estado, la llamada República Federal Checa y Eslovaca, terminó en fracaso y, a la altura de julio de 1992, era evidente que los dos pueblos habían de separarse. Frente al histórico opositor Havel, poeta y dramaturgo, se alzaban dos líderes políticos partidarios de la separación: el checo Vaclav Klaus (1941) y el eslovaco Vladimír Mečiar (1942). El proyecto federal estaba sentenciado. El llamado “divorcio de terciopelo” alumbró a la República Checa y la República Eslovaca.

Se satisfacían, de este modo, las aspiraciones nacionales eslovacas, que habían tenido un encaje muy difícil en los Estados que, bajo distintas denominaciones, habían aspirado a mantener juntos a dos pueblos diferentes. 1993 es, pues, un año histórico. Sin embargo, la transición no fue fácil.

En el corazón de Europa, Eslovaquia era digna heredera de la gran tradición multicultural del Imperio Austrohúngaro. André y Jean Sellier recogen, en su “Atlas de los pueblos de Europa Central”, que en 1991 la población del país se dividía en 4 600 000 eslovacos (entre ellos medio millón de zíngaros), 570 000 húngaros, 55 000 checos y 55 000 ucranianos. Además, había 300 000 eslovacos en la República Checa, 120 000 en Hungría y 74 000 en Serbia. En Europa Central, las diásporas siempre son importantes.

La figura dominante en política era Mečiar, un político que combinaba el populismo y el nacionalismo con cierto autoritarismo paternalista. Su tiempo se denomina, es un ingenioso juego de palabras, como «demokratura». Su posición como líder eslovaco en las negociaciones del “divorcio de terciopelo” lo condujeron a presidir el primer gobierno de la Eslovaquia independiente, pero era más bien una figura de otro tiempo. En una crónica, Timothy Garton Ash describía así aquellos años de Vladimír Mečiar: «Los tres pilares de la “demokratura” […] eran la televisión pública, la policía secreta y la apropiación de la antigua economía de Estado por miembros y simpatizantes del régimen». En septiembre de 1998, todo esto se vino abajo cuando una coalición de partidos opositores derrotó al hombre fuerte. Se cambió a los responsables de la televisión y de la seguridad del Estado. Se dio un giro de timón hacia de la apertura de la economía.

Eslovaquia había nacido como un país cuya economía era predominantemente agraria y con un sector industrial orientado a la siderurgia -por ejemplo, al acero- a la maquinaria y a la industria de defensa. La dependencia de las economías de los países del Este, todos ellos en procesos de transición, le pasó factura a la Eslovaquia independiente. El paro pasó del 11% en 1991 al 15% en 1999 y llegó casi al 20% en 2001. Sin embargo, las reformas económicas y la fortaleza de la sociedad civil eslovacas aseguraron el avance. En 2004, apenas seis años después de la caída de Mečiar, Eslovaquia entraba en la OTAN y en la Unión Europea. La relación con los vecinos como la República Checa, Hungría y Polonia tenía un marco privilegiado en el Grupo de Visegrado, fundado en 1991.

A diferencia de lo que ocurre con Vaclav Havel o incluso con Vaclav Klaus, no contamos con traducciones al español de los textos de los opositores liberales eslovacos como Miroslav Kusy (1931-2019) o Martin Milan Šimečka (1957), por mencionar dos de ellos. Junto a ciertos sectores de la Iglesia católica -la mayoritaria en Eslovaquia- y a medios de comunicación como TV Markiza, que comenzó sus emisiones en 1996, ellos desempeñaron un papel de enorme relevancia a la hora de afirmar un régimen de libertades y garantías para Eslovaquia. Gracias a todos ellos, la República Eslovaca ya cumple 30 años.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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