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TRIBUNA

Profecías

Juan José Vijuesca
miércoles 17 de mayo de 2023, 19:35h

Como lo nuestro no tiene arreglo y casi nunca sabemos si la cosa nos va a ir mejor, peor, o entre Pinto y Valdemoro, hay quienes recurren al bálsamo de las profecías a través del horóscopo como guía de entender algo de todo este pasteleo existencial.

Lo cierto es que desde el mismo instante en que te alumbra la vida ya tienes al representante zodiacal para colocarte el signo que ha de acompañarte durante toda tu vida. Los dioses, las constelaciones, su influjo y sus mensajes diarios serán recogidos por un funcionario pegado a un teletipo interespacial para luego hacer posible que todos los días del año nos brinde cual será nuestro estado de ánimo, nuestra salud, nuestra economía e incluso nuestras relaciones amorosas para comenzar el día como parte de la dieta energética necesaria.

Júpiter, para los romanos, y Zeus, para los griegos, tampoco es lo que era. La edad y la mala vida no perdonan; de manera que los horóscopos se han descontrolado, tal vez por injerencia de Pedro Sánchez y sus acólitos que en todo reparan y se les hace poco. Del soberano de los dioses sabido es que era un poco pendón y es que el poder atrapa a los incautos bajo el manto de lo difuso. De don Pedro, dios de la mentira, diré que al estar en otro Olimpo menos mitológico, prefiero centrarme en su abstracta política. A mí, por ejemplo, pretende llevarme al cine previo pago de dos euros y me niego en rotundo porque mi madre me tiene dicho que no hable con desconocidos y menos si se trata de un mentiroso auscultado por la ciencia.

No soy de horóscopos porque es una memez, pero entiendo que haya quienes se refugien en este tipo de augurios por si el influjo de los astros aún mantiene algo de su particular grandeza ilusoria. Así pues, las constantes vitales de cada signo zodiacal quedan expuestas a diario para gozo de sus compulsivos aficionados. Veamos, en lo referido a la salud, al dinero y al amor, la cosa resulta variable en función de la línea editorial de cada periódico, o sea, que los astros también tienen sus tendencias ideológicas. Si la cosa va de salud, te puedes encontrar en el mismo día del vaticinio con una robustez envidiable al igual que con un fuerte resfriado estacional o con un lumbago de cuidado. No hay quien lo entienda. En cuestión de dinero, pues más de lo mismo, en unos casos tu número de la suerte es el 7 y en otros puede ser el 9 o también el 4, según el medio. Y respecto del amor, o te pasas o no llegas, es decir, o tienes un día arrollador o tienes que hacer las paces con tu pareja aunque ésta sea la enfermera Ratched, de “Alguien voló sobre el nido del cuco”.

Haré hincapié en lo del amor teniendo en cuenta que las nuevas fórmulas que rigen en este país, según el Ministerio de Igualdad, ya ni el romanticismo ha lugar porque la maldad se ha vuelto arrebatadora ante la palabra amable. Ahora te castigan por un cruce de miradas sin género o por conceder licencias a la poesía de lo pintoresco y lo sublime. Ya no sirve el enamoramiento, sino el decreto ley.

No es por llevar la contraria a los divinos astros, a los dioses, ni a la raíz cuadrada del más allá, lo que sucede es que no hay quien se aclare a la hora del vaticinio; vean si no los ejemplos ya expuestos. Sin embargo, en lo referido al apartado del trabajo el universo es coincidente a la vez que contundente. Aquí las estrellas tienen el mismo denominador común haciendo caso omiso a la exultante Yolanda Díaz, que ya es tener mala leche dado el jubiloso trato que dispensa la ministra a los fijos discontinuos para que además la astronomía venga a decir lo que no interesa que se sepa. El paro, ese caballo desbocado que alimenta de manera sospechosa tanto el gobierno como los sindicatos, se encarama al podio del horóscopo.

Verán, misma fecha, un signo zodiacal cualquiera y el oráculo referido al trabajo: <<Surgirá un problema laboral que exigirá una rápida solución>> Es decir, apuntarse al paro. <<Tu dedicación en el trabajo te ayudará a que consigas tus propósitos, pero no debe faltar, ni un solo día, la voluntad. Sé constante>> O sea, quien trabaje por una miseria –es decir, la mayoría-, pues eso, que se resigne. Otro de los medios consultados viene a pronosticar lo siguiente: <<Si por el contrario, aún no tienes el trabajo que esperas, pide ayuda, piensa en amigos, familiares o relaciones pasadas que te puedan socorrer>> Dicho en tono coloquial, que lo tuyo es vivir de la caridad. Y para no aburrirles a ustedes más de la cuenta, ahí va el último: <<Es probable que tu situación laboral no cambie hoy drásticamente. De hecho, es posible que empeore un poco antes de que empiece a mejorar>> A decir verdad es lo que tienen los procesos, que comienzas empeorando y acabas por acostumbrarte.

En fin, verán ustedes que ni el cosmos es de fiar y cuando los planetas se conjuran, las estrellas susurran maldades. Nuestra suerte ni azar ni destino abre camino; lo único cierto es que el pobre guarda pobreza y el rico llena despensa. Y esto por desgracia es una realidad terrenal que ningún horóscopo desmiente.

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