Desgraciadamente el nombre Vinicius, de ahora en adelante, dejará de evocarnos un gran músico brasileño, Vinicius de Moraes, y pasará a ser asociado a la palabra racismo. Es evidentemente un gran problema para el Real Madrid y para la propia Liga, que podrían perder al único jugador que le queda entre los cinco o seis mejores del mundo. Proseguiría su devaluación iniciada tras la marcha de los mejores jugadores a la liga inglesa y al PSG. Lo que no se dice es que es un problema para España y eso que se ha dado en llamar de forma algo forzada como Marca España.
En el último informe del Real Instituto Elcano acerca de la presencia de España en la prensa internacional en 2021 (el de 2022 aún no está disponible) se sigue poniendo de manifiesto la importancia del fútbol en la gestión de percepciones de nuestro país. De los 291.198 artículos publicados sobre España en periódicos de 200 países, 103.331 noticias fueron sobre fútbol, aproximadamente un 35 por ciento del total, un porcentaje inferior, todo hay que decirlo, al 2020 en que representaron el 40 por ciento. Es decir, cuatro de cada diez noticias que se publican sobre España en el mundo son sobre fútbol. Solamente el fútbol supera con creces al número de noticias sobre cultura, educación y resto de deportes (30 por ciento) y no digamos economía (un nueve por ciento de las noticias totales). El Real Madrid sería la segunda institución española más vinculada a España en la prensa internacional con 3.455 noticias y solamente por detrás de la Unión Europea con 3.984. E
Estos números ponen de manifiesto que los insultos racistas proferidos a Vinicius Jr. en los estadios españoles dan la vuelta al mundo e impactan con fuerza en la reputación de nuestro país. Y este es un asunto más capital en España que en otros países donde la autoestima de sus ciudadanos no depende tanto de lo que opinen en el extranjero. Aunque otros países han creado departamentos gubernamentales para la promoción de su imagen y valores, en ninguno he escuchado tanto y tan a menudo el nombre del país asociado al término marca (brand) como aquí. Resulta relativamente enternecedora la ilusión que tienen muchas personas de que la imagen de un país está desvinculada de las obras, como si una buena campaña de comunicación puntual pudiera convertir a los productos en mejores y más sofisticados o a la ciudadanía en más culta y educada. El inventor del concepto marca país, Simon Anholt, ya se cuida de decir que lo más importante son los hechos, deeds. Incluso Maquiavelo o Gracián, dos expertos en reputación, ya proclamaban exactamente lo mismo.
Desafortunadamente, o quizás por fortuna, no es así. Hacen falta obras, buenos productos y gente bien educada. El “caso Vinicius” pone de manifiesto una cuestión que se deja de lado cuando la víctima no mete goles, pero todos sabemos que hay un racismo más o menos solapado y de baja intensidad que ha calado fuerte en la sociedad española. Conoces de insultos o de motes que han hecho fortuna y circulan en privado. Un casticismo que se enorgullece de serlo. Vivir en un mundo monetarista -en el que tanto tienes, tantos vales-, que margina las humanidades y ama el resultadismo contribuyen a la causa del desprecio al otro y del lenguaje del odio. Y no es solo el pueblo llano, sino las, digamos, “élites”. Ayer un periodista justificaba los insultos continuados a Vinicius, algunos tan suaves como “puto mono”, por las provocaciones al jugador, como si pudiéramos exigir a un ser humano ser insensible a apelativos que menoscaban su dignidad de la manera más atroz, animalizando, al modo en que los nazis trataban a los judíos. Tebas, el presidente de la Liga de Fútbol Profesional, intentaba penosamente restar importancia a los incidentes realizando comparaciones inapropiadas con Messi.
Cada vez que Vinicius Jr. realiza uno de sus impresionantes desbordes, crea caos en la defensa contraria o marca un gol espectacular, esas imágenes dan la vuelta al mundo. Tienen un impacto popular mucho mayor que si Rafael del Pino decide que Ferrovial se marcha a Holanda. De la irracionalidad y emocionalidad del ser humano ya se ha escrito bastante. Que Vinicius Jr. se vaya a la Premier, de la que tiene ofertas naturalmente, se desprenderá que los españoles siguen siendo un pueblo poco educado, fuerte con los débiles y débiles con los fuertes. También que el país no va bien pues pierde a un icono de la única religión que queda en occidente. España perderá poder suave, capacidad de seducción, de atraer la mirada a lo que pasa aquí, que parece ser una cosa muy importante para los españoles.