www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Ensayo

David Almazán/Ogata Gekkō. Estampas del Genji Monogatari

domingo 18 de junio de 2023, 22:32h
David Almazán/Ogata Gekk. Estampas del Genji Monogatari

Satori. Gijón, 2023. 164 páginas. 22 €.

Por José Pazó Espinosa

El Genji monogatari (源氏物語), la historia del príncipe resplandeciente, es el Fuji san de la cultura japonesa. Así como el archipiélago nipón está formado por miles de islas de distintos tamaños y formas, así el Japón cultural se compone de una miríada de conceptos, objetos, gestos e ideas peculiares y propios. Si apuramos, de multitud también de personas diferentes que decoran su supuesta homogeneidad. Sobre ese magma puntillista, siempre ameno para el estudioso y el diletante curioso, se yergue el Genji Monogatari, estático, aparentemente equilibrado, pero delicadamente asimétrico, de forma similar a como el monte Fuji se yergue sobre las incontables islas del archipiélago. Y lo hace, como el Fuji, con una leve asimetría en sus laderas, que los dibujantes de la montaña se han cuidado de representar a lo largo de su historia visual. Quizá porque esa cuasi exacta simetría, o mejor dicho su falta, marca la grieta que indica la entrada y la salida de la pasión y la irracionalidad más bella. Por debajo de su tranquilo estatismo, conviene no olvidar que el Fuji es un volcán, y los volcanes son la analogía perfecta de la pasión contenida más fieramente desatada.

Nos permitimos hacer esta analogía para comentar el libro Estampas del Genji Monogatari de David Almazán y Ogata Gekkō, publicado por la editorial Satori en su colección Satori Arte. El libro es una auténtica introducción al Genji, abordada desde la imagen y la poesía.

La primera parte del libro conforma un auténtico estudio introductorio del Genji monogatari y de Ogata Gekkō. El autor se centra en este artista e ilustrador cuya producción se desarrolló durante la era Meiji (1868-1912), y en la que desarrolló un estilo propio, con raíces en la tradición, pero con maneras estilísticas originales. Las cincuenta y cuatro estampas que conforman el libro las compuso Gekkō entre los años 1892-1895, cada una centrada en un capítulo, y se publicaron en Tokio por el editor Yokoyama Ryōhachi. Se inscriben en la larguísima tradición japonesa de ilustración del Genji, y las composiciones de Gekkō retoman referencias clásicas, pero a la vez añaden detalles personales y un estilo más contemporáneo.

David Almazán presenta también a la autora, Murasaki Shikibu, de la que se sabe que nació entre los años 970 y 978, que fue dama de servicio de la emperatriz Shōshi, que enviudó en 1001 y que escribió el Genji antes de su muerte en 1014.

El Genji fue antes de todo un monogatari, una combinación de poemas tanka con narración en prosa contextualizadora, no una novela en el sentido contemporáneo como a veces se afirma (casi todas las traducciones actuales a otras lenguas que el japonés obvian algunos de estos poemas o los convierten en prosa); el libro de Almazán enfatiza indirectamente esta cualidad estableciendo una relación entre la estampa, el poema que la acompaña y el momento narrativo del capítulo en el que se integra.

Por muchas razones, el libro publicado por Satori sirve como fantástico complemento para la lectura del Genji monogatari en sí mismo, y el texto de Almazán puede servir también de introducción y guía para un lector que quiera abordar después, o a la vez, la lectura del texto completo en una de las tres traducciones existentes en español. Este aspecto se complementa con el último apartado del estudio, el que presenta a los principales personajes. Está dividido en personajes masculinos y femeninos, y ayuda en una de las tareas más complejas que el Genji presenta al lector: el seguimiento de los personajes, identificados casi siempre por sus funciones y no por sus nombres propios en el texto original.

Una vez terminado el estudio introductorio, comienzan los “Comentarios a los cincuenta y cuatro capítulos del Genji Monogatari. Cada capítulo contiene una ilustración de Ogata Gekkō en la página impar, y el comentario propiamente dicho en la par. Cada escena se crea alrededor de un poema de la obra, que resume y contextualiza la escena. De esa forma, este libro es una exquisita guía poética y visual del Genji, y un viaje resumido por la historia del príncipe resplandeciente.

En definitiva, estamos ante un libro muy inusual que combina la rareza del artista, Ogata Gekkō, con el valor inmutable del Genji monogatari. El autor, David Almazán, presenta uno y otro de forma precisa y a la vez amena, sirviendo de excepcional enlace entre los dos mundos. Este libro tiene y contiene varias lecturas: la del que se acerca al Genji y al arte japonés por primera vez; la del aficionado que quiere completar su experiencia sobre una de las cimas de la narrativa universal; la del aficionado al arte que desea comprender mejor los aspectos que rodean al ukiyo-e; y la del estudioso que busca el rigor de la información precisa y bien presentada. Un libro para disfrutar en cualquiera de estas maneras.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(0)

+
0 comentarios