Antes del evento de este martes, Carlos Alcaraz había jugado diez partidos en hierba durante su vida. Conoció esta superficie por vez primera de manera tardía: tenía 16 años cuando debutó en el torneo junior de Wimbledon. En aquel estreno ganó tres partidos y cayó en cuartos de final, pero se llevó para siempre el recuerdo de haber podido pelotear con su ídolo, Roger Federer. En categoría profesional, el actual número dos del planeta sólo había competido sobre césped en las instalaciones del All England Club de Londres. En el 'Grand Slam' británico. En 2021 cayó en segunda ronda -ante Daniil Medvedev- y en 2022 llegó hasta los octavos de final -perdió contra Jannik Sinner-.
Su inexperiencia es notable, en resumen. Pero su determinación para mejorar cada flaqueza de su juego, también. Por eso no se tomó respiro tras salir acalambrado y con problemas en una muñeca de las pasadas semifinales de Ronald Garros. Hizo las maletas y viajó hasta Inglaterra para aclimatarse cuando antes a la hierba isleña. Se desplazó con su equipo con el objetivo de trabajar su adaptación a la superficie, llegando a practicar contra otros tenistas. Se está tomando en serio ser el mejor tenista del mundo y lucir un libreto completo. Por eso el encuentro de esta tarde, en su debut en el torneo de Queen's, tenía tanta relevancia para él.
La fortuna quiso que el rival que le había tocado en el cuadro -el joven prometedor Arthur Fils- se retirara por lesión sólo dos horas antes del inicio del partido. La organización decidió asignarle a otro francés, Arthur Rinderknech. Y no le hicieron un favor. El jugador nacido en la Provenza venía de una fase previa en la que derrotó a un especialista como Feliciano López y fue apeado por Grigor Dimitrov. Sin embargo, fue repescado como 'lucky loser' ('perdedor afortunado') y se tomó el brete como una tremenda oportunidad. Quiso evidenciar su potencia como sacador y su pericia para presionar desde la red, dos elementos fundamentales para disfrutar sobre césped. Y el número 83 del ranking masculino, de 1,96 metros de altura, salió con todo a la cancha.
Dudas iniciales
Se habían visto las caras una vez antes, con victoria para el murciano. Fue en el US Open, en pista dura. Nada que ver con las condiciones que se encontró un 'Carlitos' dubitativo porque su derecha no vuela tanto, sus dejadas no dañanan tanto y su frenética movilidad de piernas no es fluida en hierba. Con agresividad y pegada, el gigante francés impuso su ritmo casi desde el principio y escapó a tres bolas de 'break' en contra, antes de festejar cuatro errores no forzados del español en el octavo juego. Esa rotura desniveló el primer set y puso en preaviso al favorito (4-6). Pero se dejó por el camino un saque concedido que mostró la senda a seguir para un Alcaraz que todavía sufría una indigestión.
Empeoró el horizonte en el arranque de la segunda manga, pues Rinderknech se colocó 0-2 con un 'break' precoz. La jornada no era una broma y 'Carlitos' se quedó casi sin margen de error demasiado pronto. El esfuerzo que había puesto en competir mejor sobre hierba, alquilando una casa en Londres para entrenar con consistencia, estaba a punto de sufrir un revés. La convicción podía resentirse de no levantar el vuelo. Ahí mostró el tenista de El Palmar su fuerza mental. Entendió que los errores en esta superficie son muy complicados de remontar y se concentró en defender su servicio. A partir de ahí, con esa base establecida, creció en el entendimiento del tempo y del estilo que exige el césped. Sudó para salir a flote pero resistió incluso con 5-4 en su contra.
En ese trance descerrajó un saque astuto que hizo doblarse al jugador francés, que cayó y se desconcentró. Al fin localizó el talentoso murciano un resquicio por el que filtrarse y escapó, ganando los tres juegos siguientes para empatar el partido (7-5). Hizo lo más difícil y siguió adaptándose a la superficie con el paso de los minutos. Aún así, Rinderknech siguió apretando. Subió a la red más de 70 veces el rocoso galo. Pero el español había cambiado la dirección del viento. Las sensaciones optimistas eran suyas, aunque desaprovechara nuevas bolas de rotura. Afiló su resto por el camino, herramienta muy valiosa en estas semanas de competición en Inglaterra, y empezó a mezclar su juego con la confianza y soltura que le caracteriza.
El despertar sobre hierba
El jugador galo todavía daría problemas, rompiendo el servicio rival y granjeándose una situación en la que le bastaba sólo con sumar con su potente saque para ganar el encuentro. Otra vez estaba 0-2 en contra Alcaraz, pero el murciano resurgió con aires de superclase. Empató a dos el tercer set y equilibró las fuerzas de forma definitiva. Perdió otras dos ocasiones de rotura y salió de un 15-30 peligroso. Y, sobre todo, se soltó las dudas para conquistar el 'tie-break' sin piedad (7-6(3)). Llegó a la orilla y transformó el sufrimiento -y la incomprensión de cómo ganar puntos sobre hierba- en un triunfo de gran valor. Es la piedra sobre la que construir en terreno inexplorado. El debut resultó ser dos horas y media de aprendizaje. Le espera en la segunda ronda otro hueso, Jiri Lehecka.
"No puedo jugar sobre hierba en casa, pero puedo entrenar los movimientos. También vine antes para jugar sets aquí con otros jugadores. Para ser mi primer partido, me he sentido bien, pero espero sentirme mejor en los siguientes partidos", confesó al término del esfuerzo. En su intervención dejó este análisis: "Ha sido un partido muy duro. Él había jugado varios partidos sobre hierba y para mí era el primero. Es duro jugar aquí, pero me encanta jugar en la hierba y jugar aquí. Es una muy buena actuación para mí en mi primer partido sobre hierba". Si gana otros cuatro partidos llegará como número uno a Wimbledon. Antes de afrontar el 'Grand Slam' británico, se ha apuntado al torneo clásico de exhibición de Hurlingham. Así de comprometido está con alcanzar la élite cuanto antes en todas las superficies.
Ya en sala de prensa, señaló que "ha sido el primer partido en hierba de la temporada y es difícil al principio". "La hierba nunca es fácil. Durante el parido pensaba que iba a ir a mejor, que me sentiría mejor. Necesito esto, horas en pista, jugar todo lo que pueda", indicó, antes de recordar que "he jugado dos torneos (profesionales) en hierba en mi carrera, solo he jugado siete partidos". Se sabe en proceso de mejora y subrayó que "mis expectativas en este torneo no son muy altas". "Me gusta ponerme vídeos de Federer, de Murray, que son de los jugadores que mejor se mueven en hierba. No voy a hablar de Djokovic porque resbala como si fuera tierra y eso no va a ser mi caso. Ya no es cómo golpean, porque cada uno tiene su estilo, pero es ver cómo se mueven e intentar imitarlos", concluyó.