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TRIBUNA

LA VERDAD, con MAYÚSCULA

miércoles 21 de junio de 2023, 20:00h

Este es un tema, lo siento así, que mucho me esmero en concebir, y por ello asumo una vez más, en otra madrugada de mis muchas noches sin sueño, pero siempre pobladas de sueños, sublime desafío que convive conmigo en mi caminar determinado en pos de la elevación…

No tengo claro esta vez la razón precisa de escribir este título, apenas siento que en él expresé una irrenunciable necesidad de abordarlo, sin tener la más mínima idea de cómo he de empezar y continuar el abordaje que me conduzca a un contenido, que desconozco por dónde he de indagar para darle un verdadero sentido…

Apenas tengo en el incierto escenario de mi conciencia, esos puntos suspensivos (…) de los dos párrafos precedentes.

Pero como siempre, clamo suplicante, al desear y confiar en que La Providencia ponga ante mí, el auxilio de alguno de sus pajes que recogen los insondables confines del universo, y que de ese modo un resplandor inspirador suyo, se detenga en mí, y me brinde aunque sea un pequeño trozo o soplo del hilo conductor que me permita (tirando suavemente de él para que no se rompa), un rumbo, un norte que me guíe, hacia la ansiedad instalada en mí de una porción de inspiración, sin saber cómo ni adónde me puede conducir, por los senderos de la incertidumbre que en estos instantes me paraliza y no me permite avanzar en el intento de procurar distancia de la superficialidad, de la simpleza de este presente del mundo, tan cargado de desfachatez, con el predominio de un rumbo a la deriva repleto de posibles naufragios.

Pongo en estado de alerta todos mis sentidos, todo mi ser, despliego mis antenas captadoras, trato de despojarme de todo lo que pueda perturbarme, afectar, teñir, contagiar o marchitar de algún modo, mi voluntad de no desfallecer, y quedar a merced de la quietud que se hermana con la nada, que para mí es un fracaso que desde mi mocedad he desterrado de mis entrañas…

Y de pronto, sin proponérmelo, irrumpe en mí un sacudón interior cuando se introduce en mi mente la imagen de un Arco Iris con todo su esplendor, que para mí es una sorpresa inocultable, e inesperada.

Pero no puedo ni debo desdeñar esa imagen, puesto que por algo se me ha representado esa mezcla de colores naturales que, como en un paisaje lejano me muestra la húmeda curvatura de la realidad terrestre…

¿Es una muestra de La Verdad lo que percibo, o es una ilusión óptica ese enjambre de los siete colores?

También me pregunto: ¿Y esa aparente Verdad, no será acaso la trenza, la mezcla resultante de esos colores?

Y me pregunto también, ¿no será como lo que perciben mis ojos en una noche estrellada, una apariencia, puesto que veo un lejano ayer que ya no existe, que ya se extinguió, y que, por las inimaginables distancias, recién nos llegan sus destellos luminosos?

Si yo me sentí convocado desde un principio hacia la búsqueda de “LA VERDAD, con MAYÚSCULA”, ¿cobra verdadero sentido, aquello de: “de que todo es según el color del cristal con que se mire?

Mi naturaleza siempre trata de orientarse hacia lo esencial, que es aproximarme a la Verdad que está más allá de mis sentidos, es decir, hacia la búsqueda de lo esencial, de lo inmaculado, intento que idealizo de modo tal, que no contenga sesgo alguno que le marchite su pureza conceptual, como pueden ser las banderías políticas y mucho menos cuando contienen orientaciones trasnochadas o derivas sin norte, y por ello, sin destino en perjuicio de los pueblos, como valor esencial que ahora brilla, pero por su ausencia…

Para fundamentar esta afirmación, me apoyo en la lamentable comprobación de este presente del mundo que se nos ha venido encima, plagado de tinieblas, de trampas, de escándalos, de notorio predominio de un materialismo salvaje, y carente de humanidad y espiritualidad…, en el que se avasalla sin piedad contra valores que considero esenciales conquistados en beneficio de la humanidad…

Una humanidad avasallada por genocidas que reeditan crueldades tan salvajes o más que las de aquellas que en pasado han marchitado la historia del hombre, con el adicional de un potencial mental y nuclear inimaginable en sus alcances, para la destrucción de la especie, y el medio ambiente que nos cobija…

Unos nuevos puntos suspensivos (…), que marcan la presencia lamentable, de conductores totalitarios que se atreven a desafiar a la fuerza, el valor y la energía más potente del universo que es el Amor…

Y no lo digo ni lo comparto en solitario, pues mentes privilegiadas y con formación más profunda que la mía y hasta eminentemente científica, como la de A. Einstein, lo han proclamado mucho antes que yo, que han visto hasta percepciones cuánticas para mí, inimaginables, a partir de sus investigaciones y elevado saber…

Yo he llegado a una Certeza con Mayúscula, más tarde, mucho más tarde, pero he llegado cuando llegó “mi momento”, el momento de mi conversión, para atarme al Evangelio de mi Fe y por Amor, en la religión de la que había vivido sin Dios porque me lo habían inculcado desde mi niñez…

Porque lo importante, lo vital, lo esencial, no es llegar primero, sino simplemente llegar…

No voy a reiterar aquí, lo que ya expliqué y reiteré en diversas entregas (mis libros y mis artículos), y en cuanto se me ha permitido “ser y hacer” en mi largo caminar por los senderos de la vida, con semejantes hacia el destino soñado, sin jamás desfallecer…

Y por eso no abandonaré mis trincheras, ni dejaré de divulgar en mi cotidiana existencia, sin ningún temor, esa Verdad que se anidó en mí, no para convencer de nada a nadie, sino para compartir sanamente lo que a mi me ha servido para aferrarme a las columnas de m templo de Amor, respetando siempre las ideas de mis semejantes con el legítimo derecho que tienen, como yo mantengo las mías, para vivir comprometido e involucrado para darle a mi vivir un verdadero sentido.

Siempre, siempre, pidiéndole a Dios, que jamás me permita desistir de mis sueños en busca del destino prometido, que debo conquistar aquí, para merecerme la conquista que debo alcanzar, en el más allá de lo eterno.

¡Cómo no voy a registrar con Mayúscula, algo tan trascendente que se alojó en mi corazón!, como en mi caso fue: “EL CREER SIN VER”.

¡Cómo no enaltecer con Mayúscula, que yo haya hecho un “UN CURSO DE CATEQUESIS QUE DURÓ MÁS DE CUARENTA AÑOS, PARA LLEGAR A LA VERDAD QUE CAMBIÓ MI EXISTENCIA”, ¡CUANDO DESDE NIÑO ME INCULCARON OTRA COSA”!

¡Cómo no recordar con Mayúscula, que desde que tengo conciencia desde niño, “IDEALICÉ A MI MADRE QUE MURIÓ CUANDO YO TENÍA APENAS VEINTE MESES, Y POR ELLO, NO HE PODIDO RETENER EL MÁS MÍNIMO RECUERDO DE ELLA LLAMADA DESDE EL MÁS ALLÁ, QUE AHOGADA POR LA ENFERMEDAD, SUFRIENDO LO INDECIBLE, EXPRESÓ LO QUE NUNCA SINTIÓ, AL EXPRESAR SUS ÚLTIMAS SÉIS PALABRAS: “YA NO HAY DIOS PARA MÍ”, ¡PARA INMEDIATAMENTE PARTIR SIN RETORNO!

¡Cómo podemos olvidar, así con Mayúscula, a quien también en situación extrema expresó: “PADRE PORQUÉ ME HAS ABANDONADO”, ¡CUANDO VOLUNTARIAMENTE ENTREGÓ SU VIDA PARA NUESTRA SALVACIÓN”!

Ante la más grande lección de Amor que es posible concebir, ¿de qué pueden presumir los soberbios conductores dictatoriales que tanto daño le causan a la humanidad, a los que en este presente mundo, se le suman “cacareando”, nuevos gallitos para el desconcierto y riesgo del mundo, amenazando la paz de la humanidad, y erigiéndose en forma insolente para dictarnos un nuevo orden mundial, nuevos hábitos de vida, como si los habitantes de los diversos pueblos, fuésemos muñecos, títeres sin alma, resignados al cumplimiento de sus caprichos y antojos insultantes?

Si lo hiciéramos, estaríamos traicionando a nuestros hijos y nietos, con nuestra cobardía, nuestra complicidad con quienes les están estafando la realización de sus mañanas, seriamente en riesgo, hipotecados, incluso antes de llegar a la vida…

Nosotros por edad, estamos curtidos ante esos espantos, y hemos podido protegernos sin ingenuidades, con una muy dura coraza protectora tan dura como el diamante, impenetrable para los dardos envenenados y las trampas que nos tienden, pero las nuevas generaciones viven ya expuestas, y todavía perturbadas por el bombardeo constante de los medios al servicio de mezquinos intereses, que vuelcan sobre ellas tinieblas cada vez más insensatas, ninguneándolas, traicionándolas sin piedad ni humanidad, considerándolas meros objetos de mercados perversos, repletos de materialismos, y carentes de espiritualidad, como se colocan los productos en las góndolas donde se manifiesta la inminente caducidad en ofertas indignantes…

No nos han regalado la vida para padecer, y justamente por ello, y principalmente por nuestros hijos y nietos, no abandonaremos jamás nuestras trincheras, donde se manifiesta nuestra “resistencia irrenunciable”, en aras de nuestra misión de divulgar sin temores la búsqueda de “LA VERDAD con MAYÚSCULA”, por la elevación de la especie, en esta vida, para merecernos alcanzar al conquistarlo, el resplandor de la gloria en el siempre presente de la eternidad.

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