El piloto español decidió seguir rodando a pesar de estar lesionado. Suma 13 caídas en en 2023.
El pasado fin de semana, Marc Márquez no corrió la carrera del Gran Premio de Alemania. El domingo tomó la decisión de no participar de la prueba. El piloto español, ocho veces campeón del Mundial, se cayó en el circuito de Sachsenring cinco veces, entre el jueves y el calentamiento dominical. Demasiadas para un ganador que está peleando con la Honda de 2023 para dominar la moto, en primer lugar, y para competir por la cima, en segundo término. Ninguno de los dos objetivos se están cumpliendo, pues todavía no ha podido finalizar ninguna carrera en zonas de puntos en lo que va de campeonato.
De esta terrible experiencia en territorio alemán, Márquez sacó malas sensaciones. Se le contempló un tanto desnortado, incapaz de comprender lo que le está ocurriendo. Lanzó un dedo corazón hacia la moto en uno de los múltiples sustos que sufrió en los entrenamientos y terminó por denunciar que los pilotos de su marca tienen que ir mucho más al límite que el resto para poder competir. "Y esto no puede ser", remarcó, entre indignado y resignado. Pero es no fue lo peor: de Alemania salió con un esguince de tobillo, una fractura en el pulgar de la mano izquierda, una fisura en las costillas y muchas magulladuras.
Un año horrible
Con todo, Marc se niega a tirar la toalla. Este jueves compareció ante la prensa para confirmar que va a participar del Gran Premio de los Países Bajos. "Anímicamente, pues tirando de esfuerzo y sacrificio, que es como se sacan adelante los malos momento. No se sacan con motivación, se sacan con esfuerzo y sacrificio, con seguir trabajando y por eso si estoy aquí es para seguir aportando y apoyando el proyecto y seguir mejorando para el futuro", explicó. "Hemos trabajado bastante bien con el equipo médico y los fisioterapeutas estos tres días en Madrid, sobre todo priorizando en la recuperación de todos los golpes. El de tobillo era uno de los que más preocupaba porque era un esguince pero la inflamación era muy aparatosa y no sabemos porqué; luego el dedo, la última falange del pulgar, que está rota y sigue rota; y lo que me molesta más es una fisura en la segunda costilla que es lo que creo que más me va a molestar o más voy a notar encima de la moto", añadió.
"Evidentemente, el año se ha acabado en el sentido que ni pensamiento en el título, ni en los tres primeros, ni en los cinco primeros. Simplemente tenemos que seguir trabajando para mejorar. Es evidente que motos malas no hay, hay motos más evolucionadas que otras, que por equis razones la evolución no va como se espera y es ahí donde tenemos que seguir trabajando para llegar a un nivel en el que podamos competir con las motos más rápidas y también con los pilotos más rápidos, no solo a una vuelta sino a ritmo de carrera", subrayó. Su intención es rodar cuanto más mejor, con prudencia, para extraer información valiosa de cara a la próxima temporada. "Después de lo de Sachsenring y de cómo tengo el cuerpo, si me quedo en casa pensaría en el verano, pero no es mi estilo".
Y este viernes ha rodado. Se subió a su Honda RC 213 V para completar su ronda de entrenamientos en el circuito de Assen. "Físicamente no estoy bien, el esguince del pie y el dedo roto no es un gran problema, no es un gran dolor, no me impide nada, pero sí es verdad que la costilla fracturada, fisurada, duele", ha confesado. Y ha regateado los rumores que señalan que se habría ofrecido a KTM para el año que viene, dada su mala relación con la moto que le ha entregado la estructura asiática. "Estamos todos en el mismo barco y si en un barco un lado rema más que el otro es imposible ir rectos. Japón sí que está trabajando, nosotros intentamos dar el máximo de información, ellos están aquí, el responsable técnico está aquí para escuchar de primera mano lo que está pasando, y luego tendrán un mes y medio para seguir trabajando", ha recalcado.
Su decimotercera caída
Su disposición y profesionalidad están ahí, aunque "cuando subes de pulsaciones y al ser en el pecho, en la (costilla número dos) dos, en el pectoral, pues duele más y es ahí donde noto que pierdo mucho, si a esto le sumas que estamos en una situación mala, que venimos de un fin de semana en el que hemos perdido mucha confianza, eso hace que se sume todo y el problema es mucho más grande, y tampoco hay ganas de ir a todo o nada otra vez", tal y como él mismo ha relatado. No se va a bajar de la moto por culpa de su mala racha. "No me apetecía irme de vacaciones con un fin de semana como el de Alemania. Aunque sea un fin de semana malo, pero al menos ir en moto ya que cuando hay situaciones difíciles, a cualquier ser humano le baja la motivación, a todo el mundo. Y si no hay motivación, es ahí donde tienes que tirar de fuerza y de sacrificio, de fuerza de voluntad, de trabajar con la misma rutina, puesto que es la única manera de darle la vuelta", ha señalado.
El problema es que esa personalidad no le protege de sufrir nuevas caídas. Este viernes Márquez exhibió su versión prudente, con la que acabó con el decimonoveno mejor tiempo de la parrilla, y se fue al suelo cuando quiso acelerar para seguir el rebufo de Maverick Viñales. En la única ocasión en la que se le encendió el fuego de la competitivad, se cayó. Otra vez. Van 13 en este nefasto año. Perdió el control de la rueda delantera de su Honda en la curva tres del circuito neerlandés. Y pareciera que se lo temía, pues no mostró enfado ni incomprensión mientras se levantaba del asfalto. Es la extraña y dolorosa rutina de su temporada. Venía de acabar 21º en el turno de la mañana y sufrió otro susto serio antes de la mencionada caída. Ese es su presente y no le queda otra que asumirlo. Aunque se deje el físico por el camino.