presidente de denaes, Santiago Abascal
"El patriotismo es un sentimiento, como el amor a un padre"
jueves 23 de octubre de 2008, 18:31h
“Por el derecho a usar nuestra lengua común”. ¿Quién nos priva de ese derecho?
Nos está privado un proyecto nacionalista muy definido que pretende exacerbar la diferencia y convertir los matices en algo gigantesco, con una intención clara que es destruir la nación española y acabar con el proyecto común. Los nacionalistas son culpables directos pero, sin duda alguna, son las instituciones del Estado las que en los últimos 30 años no han hecho todo lo posible.
¿Qué aportará esta jornada al debate sobre la defensa del castellano?
Pretende realizar un gran juicio cívico sobre las políticas lingüísticas en España de las distintas administraciones, invitando a todos aquellos que tienen algo que decir en la materia, tanto desde una perspectiva territorial como sectorial.
También estarán representados los hispanohablantes que llegan a nuestro país.
Hemos querido conocer la perspectiva de personas que comparten nuestra misma lengua, y que vienen a España con unas perspectivas que se ven frustradas. Nuestros hermanos vienen sin saber lo que se van a encontrar, y es muy importante que nos metamos en su piel. Hacen muchos kilómetros para comenzar una nueva vida, y aterrizan en Bilbao, Palma de Mallorca o Barcelona creyendo que en la madre patria encontrarán al menos la facilidad de la lengua.
Han tenido problemas con la participación de determinados partidos, ¿cuál es la razón?
Después de escuchar el diagnóstico de los ponentes daremos la palabra a los partidos políticos. Hemos invitado a todos los de ámbito y vocación nacional: Ciudadanos, UPyD, Partido Popular, Partido Socialista e Izquierda Unida. Nos hemos encontrado con que la respuesta del Partido Socialista ha sido no enviar a nadie, y lo mismo ocurre con IU. Han justificado la no presencia de José Blanco achacando problemas de agenda, pero lo cierto es que no vendrá ni él ni ningún otro miembro del PSOE o IU.
La movilidad de los funcionarios es una de las mayores barreras que levanta el problema lingüístico en España, pero, ¿cree que hay alguna intención más allá que la de imponer el idioma cooficial?
Están intentando destruir España. No creen ni siquiera en la existencia de la nación española, creen que España es una serie de naciones agrupadas violentamente y por la fuerza debido a una historia opresora. Atacan de una manera tenaz y agresiva.
Antonio Basagoiti, presidente del PP vasco, cree que el problema de base, al menos en esta Comunidad, está en la educación.
Tiene razón. En el País Vasco no sólo imponen la lengua. Los contenidos de los libros de texto son aberrantes, se hace desaparecer la propia palabra España, y ni siquiera figura el concepto de autonomía vasca. Los libros están trufados y plagados por el término Euskal Herria, con una vocación separatista y enmarcada en una educación que nada tiene que ver con la España constitucional.
¿A qué se debe la aversión de muchos ciudadanos hacia el himno o la bandera?
A un falso complejo que ha identificado el patriotismo con posiciones extremistas y radicales. El patriotismo no sólo es un sentimiento natural, es también una virtud cívica porque es colaborar con una comunidad, integrarse, es un sentimiento necesario para la estabilidad de una sociedad, fundamental como el amor a un padre o una madre.
Aparte del lingüístico, ¿qué otros problemas amenazan a la nación?
España es atacada por varias crisis en este momento, y no sólo la económica, en la que están centrándose demasiado los líderes políticos. Hay otras crisis que no pueden perderse de vista, como la institucional, la judicial o la moral. Se empiezan a plantear sin cuidado ni vergüenza planteamientos extremistas como el aborto o la eutanasia. Hay una crisis nacional desde hace 30 años por unos nacionalistas desatados que han conseguido penetrar en las instituciones del Estado y condicionar la vida política nacional.
¿Y Zapatero, cómo se está portando con España?
Zapatero no es el responsable de todas estas crisis, simplemente es un prestidigitador que no está a la altura en lo que respecta a la crisis económica, moral y de modelo de Estado.