Los combatientes chechenos de la
unidad Ajmat, enviados a la región rusa de Rostov para sofocar la sublevación del grupo de mercenarios rusos Wagner, regresan al frente ucraniano tras el fin de la revuelta, declaró hoy el comandante checheno
Apti Alaudínov.
"En estos momentos las unidades de Ajmat regresan paulatinamente a la zona de la operación especial militar para continuar sus misiones en la liberación de Márinka", afirmó el comandante a la agencia rusa TASS.
Alaudínov indicó que parte de las unidades de Ajmat permaneció en el frente y "solo implicamos a aquellos que podían ser remplazados por otras unidades".
El líder checheno, Ramzán Kadírov, informó anteriormente en su canal de Telegram que los combatientes de Ajmat emplazados en la región de Rostov "esperaban la orden para cumplir la misión encomendada", pero "la situación se solucionó sin una confrontación directa".
Tras declararse en rebeldía, el Grupo Wagner cruzó la frontera rusa, ocupó la ciudad de Rostov en el Don y envió cuatro columnas en una "marcha de la justicia" hacia Moscú, según la bautizó el jefe de los mercenarios, Yevgueni Prigozhin, con el fin de sustituir la cúpula militar rusa, a la que culpa de los fracasos del Ejército ruso en Ucrania.
El presidente ruso, Vladímir Putin, calificó la revuelta de "traición" y solo gracias a la mediación de su homólogo bielorruso, Alexandr Lukashenko, se logró un acuerdo con Prigozhin que puso fin a la sublevación.