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Otra clase de Zapatero. ¡A tomar apuntes!

jueves 23 de octubre de 2008, 22:47h
De vez en cuando a Rodríguez Zapatero le gusta recordar su fugaz paso por la Universidad leonesa dando algunas clases de Derecho Constitucional. Su alumno preferido es el PP y Rajoy, en particular. Tras la intervención de éste en el debate presupuestario –frente al tristísimo Solbes- Rodríguez Zapatero hizo pedagogía con los periodistas y espetó que Rajoy se atuvo al típico discurso de la oposición, en el que utilizó el mismo tono y parecidos contenidos a los de los últimos cuatro años. Nuestro gran maestro Zapatero concluyó, con displicencia, reclamando al líder de la oposición “una dosis constructiva y concreta”; que, de una vez, aporte algo consistente.
Aunque no tuvo la suerte de recibir sus lecciones soberanas (no conozco sus estudios, y, en todo caso, es de Lugo), el omnipresente José Blanco –elevado a los altares de la Vicesecretaría General que le catapultará a algún Ministerio (que es lo que a todos nos apetece)- le ha leído también la cartilla a los del PP. Afirma tajante que a ese partido lo único que le gusta es poner palos en las ruedas. En lugar de remar armoniosamente como hace el Gobierno se dedican a incordiar y a perturbar.

En el lenguaje ordinario se diría que el PP es un “tocanarices” (u otra cosa). Más guapo estaría calladito, pues ya se sabe que “en boca cerrada, ...”. Si quiere hablar que lo haga para enaltecer y ensalzar la magnífica capacidad y el extraordinario buen hacer del Gobierno y del partido en el Gobierno. Les faltan luces a sus líderes al no darse cuenta de que lo que la sociedad desea es que la oposición se diluya como un azucarillo en el café administrativo de la mañana.

Vivimos en una democracia muy singular, quizás en un caso único en el Derecho Comparado, que se caracteriza por dos notas algo sorprendentes:

- De una parte, el Gobierno no se contenta con ser Gobierno. Le encanta serlo pero también dar lecciones a la oposición de cómo debe ejercerla. Rodríguez Zapatero, cual maestrillo con su librillo de lectura en la escuela de León, mueve el dedo índice de la mano derecha hacia delante y hacia atrás y le explica a Rajoy lo que tiene que hacer, cuándo y cómo, con cuánta intensidad... Por ejemplo, que no se le ocurra presentar enmienda de totalidad a sus Presupuestos (son los mejores, no hay duda), pues en etapas de crisis ha de firmarse un cheque en blanco a favor del Gobierno. La oposición ha de agachar la cabeza, humillarse y además no exigir ni controles ni siquiera informaciones; nada de transparencia ni siquiera preguntar.

- De otra parte, el Gobierno siempre tiene razón y la oposición se equivoca permanentemente (si habla, claro, en lugar de estar calladita que es su obligación). De cualquier mal, de cualquiera contrariedad, de cualquier indisposición es responsable la oposición. Durante la pasada legislatura todas las maldades se imputaban a Aznar. Durante la presente a Rajoy y a sus chicos, a los que se debe que no nos inviten a la refundación del capitalismo acompañando al G-8 y al G-5, como antipatriotas que son. En su caso siempre nos quedará Bush, aunque le queda sólo un ratillo, quien, como es bien sabido, es el responsable de la actual crisis financiera.

P.D.: Aunque, para hacer amigos, somos unos líderes, y si no que se lo pregunten a Sarkozy o a Berlusconi, encantados de que Zapatero categorice sobre la peor situación económica de Francia e Italia para afrontar el futuro en relación con nuestro.

Enrique Arnaldo

Catedrático y Abogado

ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial

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