Cada mañana, Pedro Sánchez se desayuna con la pérdida del Gobierno de una Comunidad que había estado presidida históricamente por el PSOE. Extremadura ha sido la última, dirigida por Ibarra y Vara nada menos que durante 36 años. De ahí, que el líder socialista se desgañite para embarrar la campaña de las elecciones generales en su desesperado intento de no ser desalojado del poder. Ahora, se aprovecha, sin el menor pudor, en acaparar el protagonismo de la presidencia española del Consejo de la UE, que ha inaugurado con un solemne encuentro en Kiev con Zelenski.
Pero resulta inadmisible que dedique la entera rueda de Prensa a propagar sus eslóganes electorales desde la sede de la UE en Bruselas, donde ha calificado de “obsceno” el pacto entre el PP y Vox para gobernar Extremadura, mientras en Navarra el PSOE prolonga las negociaciones con Bildu para cerrar el acuerdo de gobierno con Chivite después del 23-J. El PP ha tenido reflejos al denunciar ante la Junta Electoral Central el uso electoralista de las instalaciones españolas en la capital belga. Como ha declarado Gamarra, “una vez más, en su desesperación Pedro Sánchez sobrepasa todos los límites y hasta las fronteras”.
Y es que Pedro Sánchez sabe que la mejor herramienta para mantener el poder reside en su condición de presidente del Gobierno y, ahora, del Consejo de la UE. Pero resulta un abuso que ya se adentra en la ilegalidad cuando utiliza todos los resortes del Estado para hacer propaganda electoral. Como hemos denunciado en El Imparcial, Sánchez ha dedicado los últimos meses a anunciar las decisiones del Gobierno desde los escenarios de los mítines. Y también hemos denunciado desde esta sección que todos los miembros del Gobierno, con la portavoz a la cabeza, atacaron sin venir a cuento al PP en las Ruedas de Prensa que se celebraron después de los Consejos de Ministros. El PP ya denunció la situación ante la Junta Electoral Central y ésta no tuvo más remedio que abrir un expediente sancionador por considerar que vulneró la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) al hacer propaganda partidista y cargar contra el líder del Partido Popular en las ruedas de prensa posteriores al Consejo de Ministros.
Pero Sánchez no va a rectificar. No admite que se trata de un uso indecente de esos resortes del Estado. Y, ahora, en el tiempo que resta para el 23J aprovechará la presidencia del Consejo de la UE única y exclusivamente para su campaña electoral. Hasta el punto, de tener la desfachatez de declarar en Bruselas que “los líderes europeos están preocupados por los pactos entre el PP y Vox”. Pero oculta lo que piensan de sus siniestras negociaciones con los proetarras para gobernar, por ejemplo, en Navarra.